"Los cinco minutos de Maria"

"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.

miércoles, 21 de diciembre de 2022


 ==NOVENA DE NAVIDAD==


SEPTIMO DÍA : La Generosidad (22 de Diciembre)


♡Demos amor, como decía San Juan de la Cruz: donde no hay amor, pon amor y sacarás amor♡


Señal de la Cruz:


Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


1.- Oración para comenzar:


Benignísimo Dios de infinita caridad que nos haz amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio. En retorno te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos. Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo a fin de que, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.


Padre Nuestro...


2.- Oración para la familia:


Señor haz de nuestro hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos bendices. Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas. Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque Tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en tu diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, una página llena de ti. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que nos esforcemos en el apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.


3.- Oración a la Virgen:


Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, de ternura, de verdadera vida familiar. Que estas fiestas de Navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.


Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. Amén.


4.- Oración a San José:


Santísimo San José esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar imagen del padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. San José modelo de esposos y padres intercede por nosotros. Amén.


Padre Nuestro...


5.-Meditación del día:


Séptimo día para crecer en GENEROSIDAD.


Es la capacidad de dar con desinterés donde al amor le gana la carrera al egoísmo.


Es en la entrega generosa de nosotros mismos donde se muestra la profundidad de un amor que no se agota en las palabras.


Y eso es lo que celebramos en la navidad: el gesto sin par de un Dios que se da a sí mismo. Lo destaca San pablo: “soberbia también en la generosidad... pues conocéis la generosidad de Nuestro Señor Jesucristo el cual siendo rico, por vosotros se hizo pobre para que os enriquecierais con su pobreza”.


Es un pasaje bíblico en que el apóstol invita a los corintios a compartir sus bienes con los necesitados. 2Cor 8, 7 – 15.


Sabemos amar cuando sabemos compartir, sabemos amar cuando damos lo mejor de nosotros mismos en lugar de dar sólo cosas.


Tomemos pues, la mejor decisión: dar cariño, afecto, ternura y perdón; dar tiempo y dar alegría y esperanza.


Son los aguinaldos que más valen y no cuestan dinero.


Demos amor, como decía San Juan de la Cruz: donde no hay amor pon amor, y sacarás amor.


6.- Oración al niño Dios:


Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro padre, que tú, Divino Niño, eres nuestro hermano.


Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estas tú y allí también es navidad. Amén.


Gloria al Padre....


7.- Gozos:


Oh sapiencia suma del Dios soberano que a nivel de un niño te hayas rebajado. Oh Divino Infante ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Niño del pesebre nuestro Dios y Hermano, tú sabes y entiendes del dolor humano; que cuando suframos dolores y angustias siempre recordemos que nos has salvado.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Oh lumbre de oriente sol de eternos rayos que entre las tinieblas tú esplendor veamos, Niño tan precios, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Rey de las naciones Emmanuel preclaro de Israel anhelo pastor del rebaño. Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Ábrase los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego santo. Ven hermoso niño ven Dios humanado luce hermosa estrella, brota flor del campo.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Tú te hiciste Niño en una familia llena de ternura y calor humano. Vivan los hogares aquí congregados el gran compromiso del amor cristiano.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz de desterrado. Vida de mi vida, mi sueño adorado, mi constante amigo mi divino hermano.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Ven ante mis ojos de ti enamorados, bese ya tus plantas bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos y aún más que mis frases te dice mi llanto.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Haz de nuestra patria una gran familia; siembra en nuestro suelo tú amor y tú paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos una más.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


Ven Salvador nuestro por quien suspiramos ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.


 ==LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 22 DE DICIEMBRE==


De la boca de la Virgen salió aquel fiat que primero se fraguó en su Inmaculado Corazón.


Aquel fiat fue el Sí de María, su entrega personal sin retaceos, para que en ella se cumplieran las palabras de Dios.


Aquel Sí nunca fue retirado, más bien fue en cada circunstancia refirmado, renovado y reactualizarlo, hasta repartirlo con nuevo espíritu al pie de la cruz.


==MARÍA, TODA CONSAGRADA A DIOS, NOS PONEMOS EN TUS MANOS PARA QUE NOS OFRESCAS Y NOS CONSAGRES AL PADRE==


Padre Nuestro. . .

Ave María. . .

Gloria. . .


(Padre Alfonso Milagro)


 ==UN MINÚTO CON MARÍA==

21 DE DICIEMBRE, 2022


"Jesús sufre por nosotros ya en el seno mismo de Maria"


En el siguiente extracto del libro de Luisa Picarreta*, la Virgen María evoca los nueve meses durante los cuales llevó a Jesús en su seno:


“La pequeña humanidad de Jesús creció unida hipostáticamente* a su divinidad. Mi vientre materno era muy pequeño y oscuro: allí no había ni un rayo de luz y vi allí a Jesús inmóvil y sumido en la noche profunda.


Para ahuyentar al hombre de la oscuridad tan profunda en la que él mismo se había encerrado, hasta perder la capacidad de hacer el bien, Jesús escogió la dulce prisión del vientre de su Madre y, voluntariamente, permaneció inmóvil durante nueve meses.


Hija mía, ¡si supieras cuánto sufrió mi corazón materno el martirio de saber al niño Jesús llorando y suspirando en mi vientre! Delirante de amor, su corazón hacía oír sus palpitaciones en todas las almas para que se volvieran hacia la luz de su divinidad. De hecho, fue por amor a ellos que voluntariamente cambiaría su luz por la oscuridad, para que cada alma estuviera en la verdadera luz y segura.


Hija mía querida, ¿cómo puedo describirte los sufrimientos indescriptibles que soportó mi pequeño Jesús en mi seno? Aquel que era Dios y poseía la sabiduría perfecta, tuvo un amor tan grande por los hombres, que apartó, en cierto modo, los mares infinitos de alegría, bienaventuranza y luz que le pertenecían, y hundió su pequeña humanidad en los mares de tinieblas, amarguras y miseria que las criaturas le habían preparado. El niño Jesús lo cargó todo sobre sus hombros como si todo le perteneciera.


Un día tu mamá sintió que ya no podía guardarlo dentro. Océanos de luz y de amor me inundaron, y así como él fue concebido en un océano de luz, salió de mi vientre en un océano de luz”.


Luisa Picarreta, mística italiana (1865-1947).

martes, 20 de diciembre de 2022


 ESPRESSO ESPIRITUAL 21 DE DICIEMBRE 

La oración debe salir de un corazón limpio. Debe ser fortalecida por una vida que se esfuerza por obedecer a Dios.

No olvidemos que, aunque la vida es una condición de oración, la oración es también la condición de una vida recta.

El fruto de la oración verdadera es una vida recta. Hace que la persona vigile su carácter, su conversación y su conducta.

Le lleva a andar con cautela y redimir el tiempo. Le capacita para actuar como digno de ser cristiano.

Le da un alto incentivo para seguir su peregrinaje firmemente apartando todo mal camino para andar en la luz de Dios.

Señor, ahora que mis ojos se abren quiero juntar mis manos y decirte:

Gracias SEÑOR, sabemos que cada día caminas con nosotros. Bendícenos y llévanos siempre de Tu Mano.

Laus Deo

Alabado sea Dios


 ==NOVENA DE NAVIDAD==


SEXTO DÍA: La Sencillez (21 de Diciembre)


♡Sencillez que es la virtud de las almas grandes y de las personas nobles♡


Señal de la Cruz:


Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


1.- Oración para comenzar:


Benignísimo Dios de infinita caridad que nos haz amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio. En retorno te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos. Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo a fin de que, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.


Padre Nuestro...


2.- Oración para la familia:


Señor haz de nuestro hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos bendices. Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas. Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque Tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en tu diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, una página llena de ti. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que nos esforcemos en el apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.


3.- Oración a la Virgen:


Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, de ternura, de verdadera vida familiar. Que estas fiestas de Navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.


Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. Amén.


4.- Oración a San José:


Santísimo San José esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar imagen del padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. San José modelo de esposos y padres intercede por nosotros. Amén.


Padre Nuestro...


5.-Meditación del día:


Sexto día para valorar la SENCILLEZ.


Sencillez que es la virtud de las almas grandes y de las personas nobles.

Sencillez que fue el adorno de María de Nazaret tal como ella misma lo proclama en su canto de Magníficat.

“Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador porque ha mirado la humildad de su esclava” Lucas 1, 47 – 48


Navidad es una buena época para desterrar el orgullo y tomar conciencia de tantos males que acarrean la soberbia. Ninguna virtud nos acerca tanto a los demás como la sencillez y ningún defecto nos aleja tanto como la arrogancia.


El amor sólo reina en los corazones humildes, capaces de reconocer sus limitaciones y de perdonar su altivez.


Es gracias a la humildad que actuamos con delicadeza, sin creernos más que nadie, imitando la sencillez de un Dios que “se despojó de sí mismo y tomó la condición de siervo” Filipenses 2, 6 – 11.


Crecer en sencillez es un estupendo regalo para nuestras relaciones.


Recordemos que en la pequeñez está la verdadera grandeza y que el orgullo acaba con el amor.


6.- Oración al niño Dios:


Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro padre, que tú, Divino Niño, eres nuestro hermano.


Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estas tú y allí también es Navidad. Amén.


Gloria al Padre....


7.- Gozos:


Oh sapiencia suma del Dios soberano que a nivel de un niño te hayas rebajado. Oh Divino Infante ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Niño del pesebre nuestro Dios y Hermano, tú sabes y entiendes del dolor humano; que cuando suframos dolores y angustias siempre recordemos que nos has salvado.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Oh lumbre de oriente sol de eternos rayos que entre las tinieblas tú esplendor veamos, Niño tan precios, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Rey de las naciones Emmanuel preclaro de Israel anhelo pastor del rebaño. Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Ábrase los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego santo. Ven hermoso niño ven Dios humanado luce hermosa estrella, brota flor del campo.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Tú te hiciste Niño en una familia llena de ternura y calor humano. Vivan los hogares aquí congregados el gran compromiso del amor cristiano.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz de desterrado. Vida de mi vida, mi sueño adorado, mi constante amigo mi divino hermano.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Ven ante mis ojos de ti enamorados, bese ya tus plantas bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos y aún más que mis frases te dice mi llanto.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


 Haz de nuestra patria una gran familia; siembra en nuestro suelo tú amor y tú paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos una más.


Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!


Ven Salvador nuestro por quien suspiramos ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.


 ==LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 21 DE DICIEMBRE==


"Hágase tu voluntad" fue la respuesta que la Virgen dió al Señor.


La voluntad de María se sometía así a la infinita y perfectísima voluntad de Dios, de suerte que su vida se regiría por el querer divino incluso cuando ese querer suponía sufrimiento y sacrifício.


En el rezo del Padrenuestro le pedimos a Dios que se cumpla su voluntad y con ello nos ponemos incondicionalemnte en las manos del Padre celestial. No nos arrepintamos de habernos puesto en sus manos; en ninguna parte nos vamos a sentir mejor que en los brazos del Padre celestial.


==NUESTRA SEÑORA DEL SI, POR TU MEDITACIÓN NOS PONEMOS EN LAS MANOS DE DIOS PADRE PARA HACER SU VOLUNTAD==


Padre Nuestro. . .

Ave María. . .

Gloria. . .


(Padre Alfonso Milagro)


 ==UN MINÚTO CON MARÍA==

20 DE DICIEMBRE, 2022


"María me enseñó a meditar"


“María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón” (Lc 2, 19). Esta hermosa descripción del amor de María tuvo una vez el efecto de causarme tristeza. No es que yo no quisiera tener la capacidad de asumir con amor en mi corazón, verdades incluso ocultas y difíciles, sino que no sabía cómo hacerlo.


Habiendo crecido en una familia católica devota, uno pensaría que yo sabía lo que significaba recibir el amor de María. ¡Para nada! Tenía un rosario, pero rara vez lo rezaba. María era para mí una heroína lejana, una mujer cuyo misterio me desconcertaba. ¿Cómo podía una mujer guardar tranquilamente tantas cosas en su corazón? ¿Y por qué?


No conseguía relacionarla con mi temperamento exuberante y apasionado, ¡listo para explotar fácilmente! Sin embargo, tenía una imagen de la Inmaculada Concepción y le supliqué: “María, ayúdame a ser un poco más como tú”. Una relación con Ella parecía imposible, porque Ella era perfecta y yo sabía que yo no lo era.


Cuando me convertí en madre por primera vez a los treinta años, en el primer Adviento, no seguí una devoción diaria ni encendí una vela de la corona de Adviento; pero mi madre me dijo algo que nunca olvidaré: “Con esta maternidad, vives tu adviento”.


Posteriormente interioricé este mensaje para cada tiempo litúrgico: Navidad, Cuaresma, Semana Santa. Poco a poco me dirigí a María y le pedí que me enseñara lo que significaba ser madre, porque yo sabía muy poco sobre cómo cuidar a los bebés y eso me asustaba.


Con los años, he aprendido lo que significa "meditar en todas estas cosas". Significa hacer espacio al Espíritu Santo en todo momento, escuchar sus inspiraciones, ser consciente de cuando me habla. Y, mientras meditaba, sentí con más fuerza la presencia de María, como si me guiara hacia un amor más profundo por Dios. María me enseñó a ser tanto receptiva como activa.