"Los cinco minutos de Maria"

"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.

sábado, 10 de octubre de 2026


 ESPRESSO ESPIRITUAL 11 DE OCTUBRE

La devoción es una aparte del espíritu de alabanza verdadera, y tiene la naturaleza del espíritu de oración. La devoción pertenece a la persona cuyos pensamientos y sentimientos están dedicados a Dios. Tal persona tiene una mente entrega por completo a Dios y posee un fuerte afecto por ÉL y un amor apasionado por Su casa. Dios puede usar maravillosamente a personas dedicadas, porque son Sus agentes escogidos para llevar a cabo Sus planes.


Feliz día.


Una vida con Jesucristo no significa inmunidad ante las dificultades, pero si paz en medio de las dificultades.


Laus Deo

Alabado sea Dios.


 


 ==UNA FIESTA MARIANA PARA CADA DÍA DEL AÑO==

11 de Octubre.


♡FIESTA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE MARÍA♡


Génesis y significado de esta fiesta


El infortunado JOSÉ MANUEL (Su reinado recuerda, con el ministerio de Pombal, un terremoto, represiones injustas, la expulsión de los Jesuítas, la guerra con España) obtuvo para su reino de Portugal la concesión de esta fiesta, que el decreto de institución emanado de la S. C. de RitNos, el 22 de enero de 1751, fijó para el primer domingo de mayo. Desde entonces acá muchas otras regiones han logrado igual favor.


La maternidad de María, que hoy celebramos, es la divina; la maternidad que el concilio de Éfeso, entre los aplausos de todo un pueblo, propuso definitivamente a la piedad de los fieles como dogma de fe. Esperamos la hora fijada por la Providencia para que se dé culto solemne y definitivo a aquella otra maternidad que nos da por madre a la Madre de Dios.


Plan de la meditación.

— La tercera parte de esta obra contiene varias meditaciones sobre la incomparable dignidad de la Madre de Dios. Proponiéndonos ahora celebrar esta festividad según el espíritu de la Iglesia, tomaremos los puntos de este ejercicio de las antífonas propias que en el Oficio de este día se rezan en Laudes y Horas menores, las cuales llaman sucesivamente nuestra atención sobre la excelencia de la dignidad; las cualidades requeridas en la elegida, las prerrogativas que para ella se siguen y la universalidad de los homenajes tributados a María.


MEDITACIÓN

“Fecit mihi magna qui potens est” (Luc. I, 49).

El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.


1° Preludio. — Figurémonos todo el esplendor del cielo, y, en este reino incomparable, un trono más cercano que todos los demás al de Dios, y en este trono María.


2.° Preludio. — Pidamos instantemente la gracia de ver acrecentada por medio de esta meditación, nuestra veneración a la augusta Madre de Dios y aumentada nuestra confianza en ella.


I. EXCELENCIA DE LA DIGNIDAD

Bienaventurada eres, oh Virgen María, que llevaste en tu seno al Creador de todas las cosas (1.a antífona).


I. Después de haber hecho, de todo corazón, un acto de fe en la maternidad divina de la Santísima Virgen, esforcémonos en penetrar algo mejor la inefable exaltación de María como Madre de Dios. Pero tales grandezas escapan a nuestra consideración directa; hasta tal punto sobrepujan a nuestras concepciones. Hay que recurrir, pues, a ciertas comparaciones. Tratemos de fundar nuestra estima en las relaciones de esta maternidad con el poder de Dios, al que toca, en cierto sentido, y con la grandeza de Jesucristo, de la cual participa.


1. Recordemos, en primer lugar, toda la extensión del poder divino. Es sin límites. ¡Cuán grandes son las obras del Creador en el orden físico, moral y sobrenatural! Todo eso nada le costó a Dios. Y realizar en este triple dominio maravillas cien veces más estupendas, sería como un juego de su voluntad. Agotad la mente en concebir cosas grandes, bellas, buenas; Dios ni siquiera necesita de un ademán para hacer obras más hermosas y mejores. Y sin embargo este Dios cuyo poder es sin medida, no podría investir a una pura criatura de más alta dignidad que la de Madre de Dios. Oigamos al oráculo de las Escuelas: «La bienaventurada Virgen, como Madre de Dios, saca del bien infinito, que es Dios, una dignidad en cierto modo infinita, y en este sentido, no puede hacerse nada mejor que ella, como nada hay mejor que Dios mismo» (Sto. Tomás, 1° p., q. 25, art. 6, ad 4). Juntad la gloria de las vírgenes, de los confesores, de los mártires con la de los apóstoles y la de los espíritus celestiales; imaginad cuánto de bello, de fuerte, de sublime, encierra este conjunto; añadid a todos estos dones creados cuantos otros podáis imaginar: María, Madre de Jesucristo, aventaja a todo esto, cuanto el mismo Cristo está por encima de su Iglesia; María, Madre de Dios, aventaja a todo esto, cuanto Dios está por encima de su creación.


2. ¡Cuán grande es la gloria y la grandeza de Cristo! Sobre nadie se refleja tanto como sobre aquella que, por su consentimiento, atrajo al Verbo de Dios a su seno y le suministró toda la materia del cuerpo, de que se dignó vestirse. Seguid a Cristo en su vida oculta o en su vida pública, en sus sufrimientos o en su gloria, brillando en el cielo u oculto en la Eucaristía, en todo estado y en todo lugar y siempre es y permanece Hijo de María. Siempre, inclinando la cabeza, podemos dirigirle este homenaje: «¡Honor a ti, cuerpo verdadero, nacido de María Virgen!» Ave verum corpus natum ex Maria Virgine.


II. —1. Entreguémonos ante todo a un vivo sentimiento de admiración. Multipliquemos nuestros homenajes y nuestras felicitaciones; digamos con la Iglesia: Quibus te laudibus efferam nescio (Oficio de la Virgen. Respons. de la primera lección del primer Nocturno). «No sé cómo alabarte».


2. Veamos, al mismo tiempo si nuestros respetos son de alguna manera proporcionados a tal grandeza.


II. CUALIDADES REQUERIDAS EN LA ELEGIDA

Eternamente permaneces virgen… Miró el Señor a la humilde virgen (2.a y 3.a antífonas).


I. Dos cualidades debían hallarse eminentemente -en María para ser elevada a tan inmensa dignidad: una pureza virginal y una insondable humildad. Ni mancha ni orgullo, aun en su menor grado, eran compatibles con el título de Madre de Dios. Nada debía haber en ella de que pudiese su Hijo ruborizarse, nada tampoco contrario a la menor voluntad divina.


II. Guardada la debida proporción, también en nosotros las gracias e insignes favores de Dios están sometidos a las mismas exigencias. La impureza y la soberbia son los dos grandes obstáculos a la elección de Dios. Procuremos borrar en nosotros aun sus menores vestigios y entendamos cuán caras cuestan nuestras concesiones al amor sensual o al amor propio.


III. PRERROGATIVAS DE LA MADRE DE DIOS

Engendraste al que te crió y eternamente permaneces virgen… Ha obrado grandes cosas en mí el que es Todopoderoso (2.a y 4.a antífonas).


I. A DIVINA MATERNIDAD DE MARÍA


I. — 1. La divina maternidad pone el sello a la virginidad de María.


a) La hace inviolable. María, al llegar a ser Madre de Dios, conservando al mismo tiempo la frescura de su carne virginal, se convirtió en un santuario que debía Dios defender de todo humano contacto. ¡Ah, cuán odiosa blasfemia es suponer otros hijos a María! Protestemos contra esta moderna impiedad, que parece haber sacado del infierno mismo sus vergonzosas inspiraciones.


b) Gracias a esta maternidad, junta María en sí dos géneros de gloria, que parecen excluirse mutuamente. Aunque más pura que todas las vírgenes, eclipsa a todas las madres por la más sublime fecundidad.


2. Dios quiere cue la virginidad cristiana abunde en frutos espirituales. Lejos de nosotros una pureza egoísta, orgullosa, perezosamente inactiva. La virginidad debe ser fecunda espiritualmente por la oración y la acción abnegada. Las grandes y hermosas obras son los hijos de las vírgenes. «Si los monjes que habitan en las cumbres de las montañas y enteramente crucificados al mundo no se esfuerzan en ayudar, en cuanto puedan, a los que están al frente de las Iglesias; si no les consuelan con sus oraciones, su concordia y su caridad; si no socorren por todos los medios a los que, entre tantos peligros, aceptan por Dios la carga de los negocios, vano es su retiro, vano su desprendimiento, trabajo perdido toda su sabiduría» (San Juan Crisóstomo, Sermón de San Filógono).


II. — 1. Dios hizo en María grandes cosas. La divina maternidad es el principio de todas sus grandezas.


a) En vista de esta maternidad, estuvo María exenta del pecado original;


b) Recibió una gracia santificante mucho mayor que la de cualquier otra criatura;

c) Reunió en sí todos los dones sobrenaturales (Cfr. S. Th. 3 p., p. 27, art. 9.—Suárez, h. 1, d. 4, s. 2)repartidos por las demás criaturas, aun aquellos de que no usó;

d) Por todos estos títulos es la reina gloriosa de los cielos.


2. Sin que nos sea posible acercarnos a la sublimidad de una Madre de Dios, podemos con todo, amando a Dios, asegurarnos el efecto de estas magníficas palabras: «El ojo no vió, ni el oído oyó, ni puede el corazón del hombre concebir lo que Dios tiene preparado para los que le aman» (I Cor. II, 9, donde San Pablo fusiona Isaías, LXIV, 4, y LXV, 17).


IV. UNIVERSALIDAD DE LOS HOMENAJES TRIBUTADOS A MARIA

La vieron las hijas de Sión y la llamaron bienaventurada y las reinas celebraron Sus alabanzas (antífona 5.a),.


María, honrada en el cielo por los ángeles y santos, glorificada en la tierra por todos los hijos verdaderos de la Iglesia, recibirá en el gran día de las celestes justicias los homenajes de toda la creación, mientras doblará la rodilla ante su divino Hijo. Tal es la real universalidad de los homenajes destinados a la Madre de Dios.


Mas, fijémonos hoy en los honores que le rinden las hijas de Sión.


Lo más hermoso de esas honras es el gozo que todas sienten por su causa y con que todas le tributan vasallaje. Los ángeles contemplan en María a la más bella entre las puras criaturas; en las gracias de que se ven colmados, reconocen los santos los efectos de los ruegos de María; la humanidad se goza en aquella que le devolvió su honra, y los habitantes de la tierra hallan motivo para entregarse a las dulzuras del gozo y de la esperanza.


COLOQUIO

Fomentemos en nosotros este último sentimiento, nosotros que somos los hijos de María. Manifestémosle, en un ardiente coloquio, un filial a la vez que profundo respeto.

De Fundación San Vicente Ferrer.



 ==LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 11 DE OCTUBRE==

Para nuestra madre de la tierra deseamos siempre las cosas mejores y más hermosas, le pedimos a Dios lo mejor de la tierra y lo más selecto del cielo.


Y si esto deseamos para nuestra madre terrena, ¡que no vamos a desear a nuestra Madre del Cielo!


Si nada hay en la tierra que podamos comparar con la madre, ¿qué podemos hallar en el cielo comparable con la Madre celestial? Después de Dios nada, ni nadie hay tan grande y sublime como la Santísima Virgen María.


==NUESTRA SEÑORA DE LA ENTREGA, QUE DIJISTE "HAGASE EN MI SEGUN TU PALABRA" QUE SEA ESA TAMBIÉN NUESTRA POSICIÓN DURANTE TODA NUESTRA VIDA ==


Padre Nuestro. . .

Ave María. . .

Gloria. . .


(Padre Alfonso Milagro )


viernes, 9 de octubre de 2026


 ESPRESSO ESPIRITUAL 10 DE OCTUBRE

Pidan, busquen y llamen.


Estos son los desafíos resonantes de nuestro Señor respecto a la oración. Estos desafíos son la manera en la que nos explica que la oración verdadera debe esperar y avanzar en esfuerzo y urgencia. En las tres palabras: pidan, busquen y llamen, Jesús, por el orden en que las sitúa, insta a la necesidad de persistencia en la oración. Pedir, buscar y llamar son peldaños ascendentes en la escalera de la oración exitosa. En ningún otro principio Cristo insiste tan claramente como en que la oración exitosa debe contener las cualidades de la espera y la perseverancia.


Por favor, guíame Señor, cuando pido, busco y llamo al orar. Amén.


Laus Deo

Alabado sea Dios.


 


 ==UNA FIESTA MARIANA PARA CADA DÍA DEL AÑO==

10 de Octubre.


♡NUESTRA SEÑORA DE LA MISERICORDIA DE GALLIVAGGIO, ITALIA♡


Mientras Cristoforo Colombo está por llegar a las orillas del nuevo mundo, la Madonna se digna aparecer en una localidad, denominada Gallivaggio, en el perdido y boscoso Valle de San Giacomo, ahora conocido a los turistas como Valle delo Spluga en la región de la Lombardía, provincio de Sondrio, en la Valchiavenna...


Es tiempo de mucha trizteza y de gran pobreza, pero sobre todo por las frecuentes batallas fratricida que perturban la vida dura de la población del lugar. La novedad en campo religioso es que va madurando la Reforma de Lutero, invade Europa y la Valchiavenna, que es el paso obligado y cómodo para el centro de Suiza y a Alemania. El 10 de octubre 1492, en Gallivaggio, sobre Chiavenna, dos niñas campesinas que recogían castañas dijeron han visto a una mujer majestuosa que reveló ser la Virgen Maria, aparecida para convertir a los pecadores, para recordar al los fieles de santificar las fiestas, orar y hacer penitencia para obtener de la misericordia de Dios.


En el lugar se construyó una capilla, y luego una iglesia; aquí fluyeron en el curso de los siglos muchos pelegrinos


EL HECHO MILAGROSO Era el miércoles 10 de octubre de 1492, cuando a las primeras luces del alba, dos niñas de los pueblos vecinos de Vhò y Lirone, llegaron a Gallivaggio a recoger castañas. Después de un rato se sientan sobre una piedra, al lado de un castaño, para descansar un poco.


Repentinamente se encuentran cegadas por un extraño resplandor, que no puede confundirse con la luz solar, sino que muy distinto. Apareció una niña, que, creciendo armónicamente en sus proporciones, se transformó en una mujer majestuosa y admirable. Tenía un velo que de la frente le llegaba hasta la espalda y en torno a ella había Ángeles.


La espléndida Dama tenía sus pies sobre una de las piedras delante de las jovenes, que permanecieron mudas y con el corazón suspendido.


La bonita Dama habló: "Que andan haciendo jóvenes mias?" Estas, titubeantes respondieron: "Estamos aquí recogiendo castañas".


“¿Encontraon las suficientes?. Son pobres?" respondió con tono delicado. "Tenemos las suficientes por gracia de Dios y la Santísima Virgen".


La Dama sonriendo dijo: "Soy yo, la Virgen María". Las muchachas, asombradas de lo que estaba aconteciendo, se arrodillaron y haciendose de valor le dijeron: "Nuestra Señora, como es que ha venido a este desierto?".


La Virgen respondió con palabras claras y severas: "Voy a cada lugar donde hay pecadores que deben convertirse. El Hijo mío esta disgustado con la conducta de los hombres y yo me interpongo a el pidiéndole: misericordia, misericordia, misericordia."


A estas palabras las ninas vieron brotar de las rodillas y las manos de la Dama sangre.


La Virgen sigue hablando: "Habrán visto uds, la amenzante llama deslizandose por el cielo; habrán sido advertidas incluso del terremoto producido el dia de San Antonio abad; observado la terrible lluvia que devastó prados y calles, que erradicó plantas y destruyó edificios y puentes. Incluso Coira debía ser completamente destruida. Anuncien que si los pecadores no se enmendan, si no observan mejor los deberes de la fiesta, si no hacen obras de plegaria y penitencia, la ira del Hijo de Dios bajará terrible a castigar a la humanidad. Ustedes digan ahora que todos se preparen a santificar el domingo, desde el crepúsculo del sábado, en honor mío y de mi Hijo. Solamente así Él accederá a mi plegaria para obtenerles la sanvación".


Rápidamente después la Santa Virgen desapareció. La Virgen les habló con severidad pero con afabilidad después de haberles preguntado si la cosecha de castañas era suficiente. El relato de la aparición está contenido en un pergamino escrito en latín, cuyo original se extravió desgraciadamente, pero del cual se había hecho copia y se había controlado exactamente incluso por Giangiacomo Macolino, y se había estampado la exacta historia de la aparición, de cuya veracidad no puede prudentemente dudarse.


Todos los documentos historiograficos del santuario se produjeron en latín y a continuación traducidos libremente en italiano el relato de la aparición con el acta de las primeras gracias contenida en la antedicha escritura o pergamino. En el Archivio del Curia episcopal de Como, en la carpeta de la visita pastoral del obispo Torriani en Valchiavenna - expediente Gallivaggio - se encuentra una copia en latín del famoso pergamino.


SIGNIFICADO RELIGIOSO


El mensaje de la Virgen aparece como severo en sus tonos finales, no obstante contiene incluso un anuncio de esperanza. Maria se preocupa de las dos niñas y de sus necesidades. No les asusta, al contrario son atraídas por esta figura que se les aparece, y no tienen ninguna dificultad para entender que viene del cielo. Su actitud es de respeto "se arrodillaron y haciendose de coraje le pidieron...".


Empieza así este coloquio en el cual María dejará, en el mensaje, un rastro para la recuperación y el crecimiento de la vida cristiana: Eucaristia, plegaria y penitencia.


Las apariciones deben comprenderse como intervenciones maternales de Maria, que bajo la cruz, en Juan, tomó al cuidado a cada uno nosotros. No añaden nada al depósito de nuestra fe, pero son intervenciones extraordinarias, que invitan a la recuperación de la vida de fe en lo cotidiano.


El santuario señala esto extraordinario, dónde Dios, en un determinado momento histórico, ha querido manifestar su precisa voluntad. Su significado realmente en ayudar a la comunidad e individuos a repasar un itinerario de la fe, juntos con la propia comunidad de fe. Allí el Señor pide encontrarse en los hermanos. Es en la parroquia en que se vive la misión hacia los últimos, se evangeliza al más pequeño, se expresa la caridad, se toma nota y se intenta hacer algo para los enfermos, las familias, los niños, los viejos. El Santuario representa el lugar, donde, al volver a María y a su Hijo, se hace luz en nuestra vida para dejar entrar estas palabras esperanza que deberíamos dar a los hermanos