"Los cinco minutos de Maria"

"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.

domingo, 19 de julio de 2026


 ==GOTAS DE REDENCIÓN==

Día 19


La Preciosísima Sangre de Cristo no solo nos rescató del pecado; también nos llamó a vivir una vida nueva.


La santidad no es un camino reservado para unos cuantos, sino la vocación de todo cristiano que desea amar a Dios con todo su corazón.


Cada acto de amor, cada decisión por el bien y cada paso de fidelidad nos acercan más a Cristo, que nos fortalece con su gracia para vivir como verdaderos hijos de Dios.


Propósito: Haz hoy un acto de amor que solo Dios conozca y ofrécelo como un paso más en tu camino hacia la santidad.


Jaculatoria: Preciosísima Sangre de Cristo, santifica mi vida y hazme reflejo de tu amor.


«La Sangre de Cristo no solo nos salva; nos llama a ser santos.»


sábado, 18 de julio de 2026


 ESPRESSO ESPIRITUAL 19 DE JULIO

No temas, tú no eres un “olvidado” de Dios, Él mira en silencio todo lo que haces. Tus esfuerzos no pasan desapercibidos, Dios sabe lo que te está pasando. Dios te quiere consolar entre sus brazos y hacerte sentir amado y valioso. Hoy te lanzo este desafío: ¡Sigue luchando! ¡No te des por vencido!, tu fe no depende de cómo te sientas ¡No dejes de creer! La fe puede llevarte a ver cosas sorprendentes en tu vida. Aunque no lo puedas ver ahora, Dios camina a tu lado y está obrando planes prósperos para tu vida a fin de darte un futuro y una esperanza prometedora. Sonríe a pesar de todo, resiste la prueba con valor y alegría. ¡Ánimo! 


Cuando Dios te diga: “Todavía no”, dile “Yo confío en ti.” Cuando Dios te diga: “No”, dile “Gracias”, porque él ya tiene lo mejor para ti. No le digas a Dios lo grande que es tu problema. Dile a tu problema, lo grandioso que es tu Dios.


Alabado sea Dios 

Laus Deo.


 ==JULIO, MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE==

DÍA 19


La Sangre Preciosísima de Jesucristo confirma nuestra fe


I. Considera, alma mía, el gran don que hemos recibido en el Santo Bautismo, nosotros cristianos, cuando el Señor puso en nuestra alma la santa fe, y de en medio de las tinieblas nos llamó a su admirable luz. Don precioso que nos ha deparado con preferencia a tantas almas desdichadas, que gimen en la infidelidad, lejos de esta arca de salvación que es la Iglesia; don que mediante la caridad nos hace participantes de la filiación divina y de la herencia celestial; don que es el fundamento y principio de nuestra salvación. Para merecernos un don tan precioso, Jesucristo ha derramado su Sangre, y en virtud de Ella se nos ha concedido. Y siendo Jesús el autor y consumador de la fe ha querido con su Sangre poner el sello a esta verdad adorable que había enseñado con sus palabras y ejemplos. Esta fe, pues, que recibimos por los méritos de la Sangre Preciosísima de Jesús, continúa habitando en nuestros corazones por los méritos de esa misma Sangre y es para ellos como alimento; Ella es quien lo afirma, vivifica y conserva constantemente. Ella es el alma de esa caridad sin la cual la fe no podría contentar el Corazón de Dios. De donde resulta, alma mía, que cuanto más devota seas de la Sangre de Jesús, tanto más viva será tu fe y tus obras más conformes a sus preceptos y a las verdades que ella propone a nuestra creencia. ¡Oh! ¡Y qué acentos de reconocimiento y de amor deberemos dirigir al Cielo hacia ese Cordero divino que nos ha rescatado y nos ha llamado por la fe a ser participantes de su reino¡ Con qué fervor deberemos repetir una y mil veces aquel cántico nuevo de que se habla en el Apocalipsis: Digno eres, Señor, de recibir el libro y de abrir sus sellos; porque has sido muerto y nos has redimido para Dios de todas las tribus y lenguas, y pueblos, y naciones, y nos hiciste para nuestro Dios un reino, y reinaremos.

II. Por esta razón, en efecto, tantos héroes de la fe, animados a la vista de Jesús crucificado y vertiendo Sangre, no han dudado en derramar también la suya y sacrificar su propia vida por su creencia. ¡Cuántos niños inocentes, cuántas tiernas vírgenes se han sacrificado en medio de los más atroces tormentos, animados en su fe a la vista de esa Sangre divina! Una Inés, una Catalina, una Bibiana, un Venancio y otros mil serán siempre los más brillantes testimonios de esta verdad. Y nosotros, ¿cómo hemos imitado tan ilustres ejemplos? ¿Cuál ha sido en nosotros la acción operadora de esta fe por la que tantos gloriosos mártires han dado su sangre y su vida? ¡Ay! no solamente merecemos la reconvención del Apóstol, de no haber todavía vertido una sola gota de sangre por Jesucristo, sino que debemos llenarnos de confusión al recordar tantas ocasiones en que no hemos obrado según las enseñanzas de esa misma fe que profesamos. Nos hemos contentado con la fe muerta o lánguida, y a ejemplo de las vírgenes necias hemos tenido la lámpara de la fe sin el aceite de la caridad. ¡Ah! ¡Qué vil y cobarde es un alma que no está pronta a derramar su sangre por Jesucristo!


COLOQUIO

Jesús mío, autor y consumador de nuestra fe, Vos que habéis sacrificado vuestra vida sobre una Cruz, y derramado toda vuestra Sangre para confirmar las verdades que creemos, ¿por qué a vuestra imitación no podré yo también verter toda mi sangre? No merezco este favor que habéis concedido a vuestros servidores fieles; pero si no puedo derramar mi sangre, puedo, sin embargo, sufrir con paciencia las adversidades y amarguras de esta vida; puedo mortificar esta carne rebelde con una saludable penitencia; puedo llevar con resignación la cruz que os dignéis enviarme. Sí, alma mía; está siempre atenta a llevar en tu corazón la mortificación de Jesucristo, y de esta manera, sin el hierro de los verdugos, puedes, dice San Bernardo, tener parte en la gloria del martirio: sine ferro martyr esse poteris, si patientiam in animo veraciter custodieris; y entonces la fe estará animada por las obras, y tal, Jesús mío, que ella podrá conducirme, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, a contemplar, y contemplar sin velo alguno, las infalibles verdades que ella me enseña.


EJEMPLO

Entre los innumerables ejemplos que podrían citarse de los gloriosos mártires que han derramado su sangre por la fe animados por la Preciosa Sangre de Jesucristo, he escogido los gloriosos príncipes de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, el primero crucificado en el Janículo y el segundo decapitado en Aqua Salvia. Estos Santos, después de haber soportado, a ejemplo de Jesucristo, oprobios, desprecios, golpes, cárceles y cadenas, fueron martirizados y dieron voluntariamente su sangre por Aquel que tanta había vertido por sus almas, confirmaron con su propia sangre las verdades que habían creído y practicado, y nos dejaron un grande y brillante modelo de la facilidad con que se debe derramar su sangre por sostener la fe.


JACULATORIA

Padre Eterno os ofrezco la Sangre de Jesucristo en rescate de mis pecados y por las necesidades de vuestra Iglesia.


INDULGENCIA

El Soberano Pontífice Pío VII concedió cien días de Indulgencia por cada vez que se diga la anterior jaculatoria. Así consta del rescripto que se conserva en los archivos de los Padres Pasionistas de Roma.



 ==UNA FIESTA MARIANA PARA CADA DIA DEL==

19 DE Julio.


♡Nuestra Señora del Milagro de Lima.♡


El 27 de noviembre de 1630 sobreviene un violento temblor de tierra en Lima y notan con asombro que la pequeña efigie se vuelve por sí misma hacia el altar mayor, e inclinada y con las manos juntas suplica a su Divino Hijo presente en el Sagrario perdón y clemencia. Todos los concurrentes comprenden que gracias a su intercesión Lima se salvó.

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Inmediatamente, la numerosa concurrencia pudo verla recobrar por sí sola su primitiva posición, quedando con el rostro apacible y sonriente.


El 19 de julio de 1953 fue coronada papalmente.

La historia religiosa del Perú está surcada de episodios maravillosos, y en particular la ciudad de Lima posee advocaciones netamente propias, como la de Nuestra Señora del Milagro de Lima.

La Inmaculada Concepción era su primitiva advocación y fue traída desde España como “La Misionera”; se venera en una capilla contigua a la iglesia de San Francisco, bajo la advocación de Nuestra Señora del Milagro de Lima.


La escultura, que irradia notable majestad y serenidad, es sin duda de las primeras que vinieron al Perú: fue traída de España por los Franciscanos que acompañaron a los conquistadores en 1532.

Como se trataba de una imagen pequeña y articulada, que fácilmente cabía en una maleta o en una pequeña caja transportable, pudo acompañar durante largos años a los intrépidos frailes en sus correrías apostólicas por el vasto imperio de los incas, para irradiar la fe verdadera entre sus pobladores. Por eso mismo llegó a ser conocida como la Virgen Misionera. Años después sus peregrinaciones cesaron, y permaneció expuesta sobre el arco de la portada del primitivo templo franciscano.

Relegada por muchos a un injusto olvido, sin embargo almas privilegiadas como la de San Francisco Solano y el venerable Fray Juan Gómez –cuyas famas de santidad corrían parejas– le tributaban la más tierna devoción. Éste último, que se popularizó por el milagro del alacrán, adelantándose al tiempo, profetiza que vendría una época en que la dulce Señora sería veneradísima del pueblo cristiano.

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EL GRAN MILAGRO

Casi un siglo después de su llegada, el 27 de noviembre de 1630, la encontramos en aquella misma ubicación, mientras el pueblo de Lima se entretenía en uno de aquellos acostumbrados encierros taurinos que tenían lugar en la Plaza Mayor.

De pronto, hacia el mediodía, sobreviene un violento temblor de tierra. El sobresalto es mayúsculo. En aquel momento de general consternación, algunos religiosos y fieles congregados en el atrio franciscano, al dirigir sus miradas hacia el arco de la portada, notan con asombro que la pequeña efigie de la Purísima se vuelve por sí misma hacia el altar mayor, e inclinada y con las manos juntas suplica a su Divino Hijo presente en el Sagrario perdón y clemencia. Todos comprenden que, gracias al patrocinio de María Santísima, la ciudad se había salvado de su ruina.

Aplacada así la justicia divina y persuadidos los testigos del milagro, comenzaron a pregonar el suceso por el vecindario, con el consiguiente arremolinamiento de devotos, incrédulos y curiosos. Aquel mismo día, después de vísperas, los frailes menores se postraron de rodillas ante la venerada imagen y entonaron la antífona Tota Pulchra est Maria (Toda hermosa eres María), como lo hacen hasta el día de hoy.

Pero entonces, ¡oh prodigio!, la numerosa concurrencia pudo verla recobrar por sí sola su primitiva posición, quedando con el rostro apacible y sonriente, y mirando a todos que reverentes y agradecidos invocaban su santo nombre.

El hecho fue corroborado por el informe canónico que se elevó años después y la resolución del Virrey, de la Real Audiencia y del Cabildo de celebrar anualmente su fiesta, ahora bajo la invocación de la Virgen del Milagro, el día 27 de noviembre.


Un aspecto particularmente sugestivo de este maravilloso suceso, ocurrido en la Lima virreinal con una imagen de la Inmaculada, es que el mismo tuvo lugar exactamente –en día, mes y año– dos siglos antes de la célebre aparición en París de la Virgen de la Medalla Milagrosa, que se presentó también como Inmaculada.

“María sin pecado concebida”: ¿Qué designios providenciales hay por detrás de esta precisa coincidencia de fechas y nombres entre estas dos imágenes de la Inmaculada Concepción, la Virgen del Milagro y la Medalla Milagrosa? Es, sin duda, un misterio lleno de atractivo, que un día nos será dilucidado. “Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos



 ==LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 19 DE JULIO==

La Virgen quiso bien a todos porque cumplía el mandamiento de Dios de amar a todos, porque imitaba al Padre Celestial, que hace salir el sol para todos.

Como su Hijo más tarde, ella quiso pasar por la tierra haciendo a todos el bien y en toda su vida no hizo mal alguno a nadie.

¡Qué norma de conducta tan hermoso: no hace mal a nadie, a todos hace el bien!


==VIRGEN QUE ENTENDISTE LA PALABRA DE DIOS, ALCÁNZAME LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO QUE ME DESCUBRAN LAS COSAS DE DIOS==


Padre Nuestro...

Ave María...

Gloria...


(Padre Alfonso Milagro)



 ==GOTAS DE REDENCIÓN==

Día 18


La Preciosísima Sangre de Cristo no solo nos perdona; también transforma nuestro corazón.


Cada encuentro con Jesús es una oportunidad para dejar atrás el pecado, sanar nuestras heridas y comenzar una vida nueva bajo la acción de su gracia.


Dios nunca se cansa de renovarnos. Cuando abrimos nuestro corazón a su amor, Él hace de nosotros una nueva creación.


Propósito: Pídele hoy al Señor que transforme aquello de tu corazón que necesita parecerse más al suyo.


Jaculatoria: Preciosísima Sangre de Cristo, renueva mi corazón y hazme vivir según tu voluntad.


«La Redención no solo cambia nuestro destino; transforma nuestro corazón.»


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viernes, 17 de julio de 2026


 ESPRESSO ESPIRITUAL 18 DE JULIO

¿Por qué te desanimas? ¿Por qué te preocupas?, tu esperanza debes ponerla siempre en Dios. Alábalo en todos los momentos, buenos y no tan buenos, ya que Él pensó en ti y permitió que existieras porque confía en que tú puedes ser una bendición para otros, sobre todo para los tuyos. ¡Confía!


Porque cuando depositas tu confianza en Dios, cualquier adversidad se convierte en nada, porque la Gracia que recibes es una arrolladora fuerza que aplasta y derriba todos los obstáculos ¡CRÉELO! ¡Vamos!, te invito a que en este día busques una relación sincera con Dios. Ora por un instante, invocalo, siéntelo, descúbrelo. Él siempre estará dispuesto a escucharte y estimulará tu fe de una forma MARAVILLOSA e INIMAGINABLE si tú se lo permites ¡Buenos días!


“Cuando es Dios quien te levanta, nadie te puede derribar y si su mano te guía, nadie te podrá desviar. Confía en el Señor de todo corazón, no dependas de tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos y él allanará tus sendas.”


Espresso espiritual 

Laus Deo.