"Los cinco minutos de Maria"

"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.

jueves, 16 de julio de 2026


 ==GOTAS DE REDENCIÓN==

Día 16


Al pie de la Cruz, María contempló cómo la Preciosísima Sangre de su Hijo era derramada por la salvación del mundo.


No huyó del dolor ni perdió la esperanza. Permaneció firme, confiando plenamente en la voluntad de Dios.


Como Madre de la Iglesia, María nos enseña a permanecer junto a Jesús en los momentos de alegría y también en los de prueba, con la certeza de que el amor de Dios siempre vence.


Propósito: Pide hoy a la Virgen María que te acompañe para permanecer siempre cerca de Jesús, especialmente en los momentos de dificultad.


Jaculatoria: Preciosísima Sangre de Cristo, y María, Madre fiel, llévenme siempre a Jesús.


«Quien permanece junto a María aprende a permanecer junto a la Cruz de Cristo.»


miércoles, 15 de julio de 2026


 ==QUE HERMOSA ERES MADRE DEL CARMEN==

¡Qué hermosa eres María, Madre del Carmelo,

con tu Escapulario santo,

extiéndelo por el mundo entero,

y cúbrenos con tu manto.


Sólo Tú, Madre del Carmen,

con tu pequeño en los brazos,

vas repartiendo tu gracia

para todo ser humano,

sin distinción de razas.


Eres tan dulce y tan buena,

que tu corazón se ablanda

y de esos ojos tan bellos

derramas abundancia de lágrimas.


Pídele a tu Hijo, Madre,

que se acaben las desgracias,

que tu Hijo te quiere tanto,

que Tú de Él, todo lo alcanzas.


Te eligió por Reina y Madre,

con diadema de esmeraldas,

adornó tu bella frente

con un trono de oro y plata.


Eres la Reina del mundo,

Reina de todas las almas,

pide mucho por nosotros,

que nos hace mucha falta,

y protege a la juventud,

cuando salgan de sus casas.


(María Caba Santaella)



 ESPRESSO ESPIRITUAL 16 DE JULIO

¡ÁNIMO! No tengas miedo, tu Dios es poderoso, grande y lleno de amor. Él puede hacer de lo imposible algo posible. Pídele que actúe en tu vida y en tu familia. Pídele que cambie tus amarguras y dificultades en alegrías y oportunidades. Recuerda sus poderosas palabras: “No tengas miedo ni te desanimes, porque Yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas.” (Josué 1,9) ¡Sé fuerte! ¡Ánimo! Confía en Su gracia que te fortalece y te abre el corazón al optimismo, llenándote de sabiduría y haciéndote perder todos tus miedos.


No permitas que las dificultades te hagan creer que todo está perdido. San Pablo te lo afirma cuando te dice: “En todo salimos vencedores por Aquel que nos amó”. (Romanos 8,37) El Señor te bendiga y te llene de su inmenso amor. Amén.


Laus Deo

Alabado sea Dios.


 ==JULIO, MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE==

DÍA 16


La Sangre Preciosísima de Jesucristo nos abre la entrada en el Paraíso


I. El pecado había cerrado la entrada de la bienaventuranza eterna, y el género humano gemía en las sombras de la muerte y en medio de las más espesas tinieblas miserablemente condenado al infierno, cuando para abrir las puertas dichosas, cerradas por el pecado, el Hijo de Dios descendió del Cielo a la tierra, se revistió de nuestra carne, se hizo humilde y pequeño y se sacrificó sobre la Cruz. Quiso con esto, dice San Pablo, que llenos de confianza en la Sangre de Jesucristo pudiésemos caminar por el camino que nos ha abierto, este camino vivo y oculto que no es otro que su carne. Nos ha abierto con su Sangre la entrada al reino de la bienaventuranza; para entrar en él, es necesario pasar desde luego por el mar de la misericordia que es esta Sangre de salud eterna; y del mismo modo que los israelitas, para entrar en la tierra de promisión, debían pasar el mar Rojo o de Erytrea, así aquel que quiere penetrar en la celestial Jerusalén debe primero sumergirse en el mar inmenso de la Sagrada Sangre de Jesucristo. Nada más exacto. El alma que en el curso de la vida se ha purificado continuamente en esta Sangre inocente, y la ha ofrecido frecuentemente al Eterno Padre, y se ha alimentado muchas veces con Ella en la Santa Comunión, y de Ella ha sido penetrada por la participación de los demás Sacramentos llegará seguramente por este mar de misericordia al puerto de salvación eterna. Y ¿quién será el que no quiera aprovecharse de Ella?


II. Otro motivo de consuelo que debe hacer nacer en nuestros corazones la confianza más viva de tener algún día entrada en el Paraíso, gracias a esta Sangre divina, nos le sugiere San Agustín. Después de haber llamado a la Sangre de Jesucristo la prenda de su amor y de nuestra salvación, las palabras que añade son muy propias para inflamar los corazones todos con una gloriosa esperanza fundada en la Sangre del Redentor: «Jamás abriguéis la idea de que no seréis admitidos a la eterna felicidad, porque la Sangre de Cristo es más que la gloria del Paraíso. Si, pues, tenemos la posesión de un bien más precioso, cual es la Sangre del Salvador, debemos esperar el obtener un bien menor, cual es la bienaventuranza eterna.» ¡Oh palabras consoladoras! No sé si puede presentarse un motivo más poderoso de consuelo a un alma inquieta y tímida que se vea agitada por la incertidumbre de su salvación. Tenéis entre vuestras manos la Sangre Preciosísima de Jesucristo, dice el Santo doctor; no temáis, la gloria celestial os espera. Si Dios os ha dado el don mayor, ¿por qué teméis que Dios os niegue el menor? ¡Ah! reanimad, reanimad en vosotras, almas devotas de la Sangre Preciosa de Jesús, la más firme esperanza de vuestra Salvación eterna.


COLOQUIO

¡Amable Jesús mío! ¡Qué gozo inunda mi corazón en tan dulces pensamientos, y qué confianza tan viva de salvación concibe mi alma a vuestra vista, oh Jesús mío Crucificado! porque veo correr de esas llagas sagradas el precio de mi salvación y ese oro inestimable que me permite comprar el Paraíso. Sí, yo espero y quiero recibirle de Vos por los méritos de esa Sangre Preciosa, que no solamente es la prenda de vuestro amor, sino también mi rescate y mi redención. En virtud de esa Sangre Preciosa, yo me haré superior a los obstáculos que presenta el camino de la salvación, venceré las tentaciones, domaré las pasiones y obtendré la gracia de perseverar en el bien hasta la muerte. Esta esperanza, oh Dios mío, haced que esté siempre viva, y haga que mi alma se mantenga siempre firme en vuestro divino servicio y en vuestro santo amor hasta el último suspiro de mi vida; y a través de las olas borrascosas de este mar pérfido del mundo, haced que no naufrague, sino que lleno de esperanza y de buenas obras arribe al puerto de la salvación eterna mediante la virtud y justicia de vuestra gracia, que imploro por esa vuestra Sangre.


EJEMPLO

Suplicando Santa Matilde al Señor concediese un dichoso tránsito a una persona piadosa, el Señor la consoló diciéndola: «¿Qué piloto hay que después de haber conducido hasta el puerto la nave cargada de mercancías, la arroje al mar en el momento de arribo? ¿Cómo, pues, puedes pensar que habiendo protegido a esta alma durante el curso de su vida, ahora que al cabo de sus días ha llegado al puerto, piense yo en abandonarla?» Así, aquel que ha navegado siempre en ese mar inmenso de esa Sangre preciosa de salud, no podrá ser privado al fin de esta vida en este mundo del don inestimable de esa misma Sangre que es la vida eterna.


JACULATORIA

Padre Eterno os ofrezco la Sangre de Jesucristo en rescate de mis pecados y por las necesidades de vuestra Iglesia.


INDULGENCIA

El Soberano Pontífice Pío VII concedió cien días de Indulgencia por cada vez que se diga la anterior jaculatoria. Así consta del rescripto que se conserva en los archivos de los Padres Pasionistas de Roma.



 ==UNA FIESTA MARIANA PARA CADA DÍA DEL AÑO==

16 de Julio.


♡Nuestra Señora del Carmen♡


San Bernardo, siglos atrás, nos dejó aquel sugerente consejo: ¡Mira a la estrella, invoca a María!

Todos los años, cuando el 16 de Julio llama a nuestra puerta, la piedad cristiana nos empuja a seguir adentrándonos en el mar de Jesús, ayudados por esa singular Estrella del Mar que es María.

Los marineros, sobre todo en los momentos de tormentas o de dificultades, miran y buscan en el cielo, para seguir adelante, la ruta de las estrellas. Los cristianos, desde el inicio del cristianismo, hemos contemplado a María –como estrella– en un deseo de seguir al sol que es Jesús. Un Jesús que, por cierto, es muchísimo más que la estrella de María.

¿Cómo no va a ser, Reina de los Mares, aquella que tan de cerca siguió los avatares, los esfuerzos, la vida e ilusiones de aquellos primeros apóstoles que eran pescadores?


LAS AGUAS DE LA FE, el escapulario

La Virgen del Carmen nos invita a profundizar en las aguas de la fe. Uno de los vacíos del momento en que vivimos es la superficialidad de las cosas y, también, de las personas. Y la fe, en múltiples ocasiones, es como un gran océano: queda mucho por descubrir.

María, sencilla y obediente, nos anima a aceptar sin condiciones a un Jesús que viene sin ruido pero pidiendo adhesiones.


María, pobre y humilde, nos indica el camino para encontrarnos con Cristo: el desprendimiento de uno mismo y de aquello que es obstáculo para que Dios entre en el interior.

María, agradecida, nos empuja a una acción de gracias (sincera y entusiasta) por ese Dios que se hizo pequeño y hombre en su seno virginal dándonos a conocer su inmenso amor.

En este día, con profundo sabor marinero, muchos hombres y mujeres volveremos a vestir el escapulario del Carmen. Este signo puede ser, en un mundo descreído con afán de aparcar todo lo religioso, una llamada a abanderar esos valores que no pueden quedarse maniatados en una religiosidad popular y sin trascendencia o renovación de nuestra propia vida.


No hace mucho tiempo, en una casa que estaba siendo rehabilitada, salió a la superficie un madero que –aparentemente– estaba sano. Un albañil acercó la mano y, hundiendo su pulgar en la madera, se llevó la gran decepción al comprobar que por dentro estaba totalmente hueco y dañado por las termitas.

Los cristianos, no podemos conformarnos con mantener exteriormente unas manifestaciones religiosas (aunque sean marianas) si no responden a unas vivencias profundamente evangélicas. En este día de la Patrona del Mar salimos a la calle, no para cumplir con una simple tradición (eso sería muy poco) ni para entonar la Salve Marinera (no sería suficiente) ni para tomar el escapulario (es un símbolo). En esta jornada mariana nos abrimos al horizonte del mar o nos manifestamos en las calles porque el tesoro que llevamos escondido, el Hijo de María, sigue siendo para nosotros un modelo de referencia para guiar a nuestra sociedad, para iluminar nuestras relaciones, para dar consistencia a nuestras familias o para rescatar a nuestro mundo de su egocentrismo o egoísmo: para ir hacia Dios.


PUERTO DE LA FE Y DE LA ESPERANZA

La festividad de la Virgen del Carmen, es una oportunidad que Dios nos da para llegar al puerto de la fe y de la esperanza. Con María, la fe, se vive con más facilidad. Mejor dicho, con María, a la fe, se llega por un privilegiado camino. Con María, la esperanza, es un claro síntoma de que bebemos del mismo torrente del que Ella bebió: Jesucristo.

La festividad de la Virgen del Carmen es una embarcación que Dios pone a nuestro alcance. Dios necesitó de una mujer para hacerse hombre. También nosotros, aunque nos sintamos dioses sin serlo, recordamos el testimonio e imploramos la ayuda de una mujer (que fue grande porque supo surcar sus propias dudas, pobreza, miedos y habladurías); porque queremos seguir avanzando como amigos de Jesús y proponiendo su Evangelio, como la mejor noticia aún no desvelada ni gustada suficientemente por una gran parte de nuestro mundo.


Hoy –en esta jornada– todos somos un poco marineros y hombres del mar.

--Es saludable adentrarse en las aguas profundas del Evangelio.

--Es conveniente utilizar la brújula de la fe para no perdernos.

--Es solidario desplegar las velas de la esperanza y del amor para no hundirnos en nuestros exclusivos intereses.

--Es prudente llevar el ancla del perdón para detenernos, como María lo hizo, y ayudar o proclamar la presencia de Dios en nuestros corazones.

--Es ventajoso remar con el soplo del Espíritu Santo y, con sólo esa seguridad, saber que no hay olas gigantes para el que siempre cree y pone en Dios la última Palabra.


Hoy, con la Virgen del Carmen, sigamos mirando al horizonte del mar. Y con Ella, con su cántico de alabanza, proclamemos con el agua y con los peces, con las redes y con el firmamento, con los hombres de tierra y también con los del mar, las maravillas que Dios sigue haciendo y mostrándonos delante de nosotros.



 ==LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 16 DE JULIO==

La cruz y la resurrección estuvieron presentes en el Corazón de María.

La cruz y la resurrección del Señor se actualizan en nuestras vidas.

En la historia y en la existencia personal, la cruz es un libro abierto donde Dios se nos hace presente y visible si lo leemos desde la fe.

La Resurrección es un libro cerrado que se abre si primero leemos el libro de la cruz.

Como en la vida de Jesús y de su Madre, se llega a la resurrección si se pasa por la cruz.


==VIRGEN MARÍA, TÚ QUE SABES DE LAS COSAS DE DIOS, ENSÉÑANOS A DESCUBRIR A DIOS CUANDO SE OCULTA EN LA CRUZ Y A RECONOCERLO CUANDO SE MANIFIESTA EN LA RESURRECCIÓN==


Padre Nuestro...

Ave María...

Gloria...


(Padre Alfonso Milagro)



 ==GOTAS DE REDENCIÓN==

Día 15


La Preciosísima Sangre de Cristo rompió las cadenas del pecado y nos abrió el camino hacia la verdadera libertad.


No es una libertad para hacer cualquier cosa, sino para amar, elegir el bien y vivir como hijos de Dios.


Cuando dejamos que Cristo reine en nuestra vida, el miedo, el pecado y todo aquello que nos esclaviza comienzan a perder su fuerza.


Solo en Él el corazón encuentra la libertad para la que fue creado.


Propósito: Identifica hoy aquello que te aleja de Dios y entrégaselo con confianza, pidiéndole la gracia de vivir en la libertad de sus hijos.


Jaculatoria: Preciosísima Sangre de Cristo, líbrame de todo lo que me aparta de Ti.


«La verdadera libertad comienza cuando el corazón pertenece a Cristo.»