"Los cinco minutos de Maria"

"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.

jueves, 9 de julio de 2026


 ==GOTAS DE REDENCIÓN==

Día 9


La Preciosísima Sangre de Cristo es la mayor prueba del amor de Dios por la humanidad.


Quien ha sido alcanzado por ese amor no puede vivir solo para sí mismo.


Cristo nos invita a amar como Él amó: con un corazón que sabe perdonar, servir y tender la mano al que más lo necesita.


Cada acto de caridad hace presente en el mundo el amor que brotó de la Cruz.


Propósito: Realiza hoy un acto de caridad con alguien que lo necesite, sin esperar nada a cambio.


Jaculatoria: Preciosísima Sangre de Cristo, enséñame a amar con tu mismo corazón.


«Quien ha sido redimido por Cristo está llamado a amar como Cristo.»


miércoles, 8 de julio de 2026


 ESPRESSO ESPIRITUAL 09 DE JULIO

No permitas que nadie te haga sentir que no tienes ningún valor, o que el desprecio de otros te dañe emocionalmente, el Señor te dio todo lo que necesitas para crecer en fortaleza y humildad. Con un corazón entregado pido en este momento al Señor que brille su rostro sobre todos los que padecen injusticias, calamidades y hostigamientos, porque Él tiene el poder para deshacer cualquier atadura y problema. Ten la certeza de que estoy orando por ti y por los tuyos. Estoy seguro que Dios te consuela, te bendice, te acompaña, te sana y te ayuda a prosperar y a salir de cualquier situación adversa que estés viviendo. ¡ÁNIMO!


Laus Deo

Alabado sea Dios.


 ==JULIO, MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE==

DÍA 9


La Sangre Preciosísima de Jesucristo nos fortifica en el Sacramento de la Confirmación.


I. La vida del hombre sobre la tierra es una continua milicia, y es necesario pelear hasta la muerte para conseguir la corona de la gloria eterna, dice el Señor a un obispo en el Apocalipsis. La debilidad y la flaqueza de la carne nos acompaña hasta el sepulcro; los grandes peligros son frecuentes, los asaltos del enemigo continuos, vivas las pasiones, y jamás dejan de combatirnos; tenemos que pelear con un mundo engañoso que con sus vanidades nos tiende lazos por todas partes; tenemos que vencer una carne rebelde que hace siempre la guerra al espíritu; tenemos un león furibundo que aterrar, que es el demonio que incesantemente nos busca para devorarnos.

Por esta razón previendo nuestro Redentor los peligros y asaltos que de nuestra parte habíamos de experimentar, quiso fortificarnos con un Sacramento que nos proveyese de armas para pelear y vencer, y este Sacramento es la Confirmación.

Mas ¿de dónde toma su eficacia sino de la Sangre omnipotente derramada por Jesús, y que tan temida es de todo el infierno? La agonía que ha sufrido, sus mortales tristezas, el sudor de Sangre vertido en el Huerto, he aquí lo que constituye el valor de los mártires, la fuerza de los combatientes, el triunfo de los vencedores; y si no sucumbimos en las tentaciones tan multiplicadas, lo debemos a esta Sangre cuya virtud es infinita, como dice San León el Grande.

¡Oh eficacia admirable de esta Sangre divina! ¿Quién no experimenta una completa confianza invocándola? ¡Oh sangre! ¡Qué terrible eres a los demonios! Tú eres el escudo inexpugnable que hace caer a nuestros lados los dardos inflamados de los más poderosos enemigos.

II. ¿Cuál es la causa de que por momentos experimentemos en nosotros tan grande flaqueza, que una ligera tentación baste para hacernos caer? ¿Por qué cedemos tan fácilmente a una pasión mala que se levanta en el fondo de nuestro corazón?

¡Ah! ¡Demasiado lo sé! consiste en que olvidamos a Jesucristo y sus padecimientos, en que por un vil respeto humano deponemos las armas de que el Salvador nos ha revestido en la Confirmación; porque no recurrimos con el alma y el corazón a su Sangre omnipotente. ¿Qué fuerza no experimentaría en ella nuestra alma, si en las tentaciones invocase la Sangre Preciosísima de Jesús, si a Ella recurriese y la implorase?

¿Qué pruebas no han soportado tantos niños inocentes y tantas vírgenes armadas de esta Sangre? Asombraron a los tiranos, triunfaron de los más rudos asaltos, soportaron los tormentos más atroces; pues a la Sangre de Jesús debieron sus victorias. Y nosotros, por el contrario, somos tan débiles que por una mira terrena, que por temor de disgustar a los hombres y ser despreciados del mundo nos avergonzamos frecuentemente de aparecer servidores de Jesucristo y obramos el mal contra el grito de nuestra propia conciencia y con el pleno conocimiento de que no procedemos como cristianos.

¡Oh deplorable flaqueza! ¡Oh conducta horrible y despreciable! Acordémonos de que somos soldados de Cristo, acordémonos de qué armas nos ha revestido Jesús por medio de su Sangre omnipotente en el Sacramento de la Confirmación, y cómo el sagrado Pastor nos ha marcado con el signo adorable de la Cruz de Jesucristo que nos hace terribles al infierno todo.


COLOQUIO

¡Oh Jesús mío, que sois la fortaleza de nuestros corazones, ahora veo bien la causa de mis caídas! he olvidado esa Sangre Preciosísima que habéis vertido para fortificarme en el combate que tengo que sostener con mis enemigos espirituales; no he profesado una devoción sincera y afectuosa a esa Sangre divina; me he fiado de mis débiles fuerzas, me he expuesto a los peligros, y por esto he sucumbido miserablemente. Mas ahora renuevo en mi alma la confianza reflexionando sobre vuestra misericordia siempre pronta a perdonar; y pensando continuamente que está preparada esa Sangre, pues que nunca cesáis de ofrecerla a vuestro Eterno Padre hasta por los mismos pecadores. Sí, lo sé, estoy bien persuadido de que no merezco perdón después de haber sido tan ingrato; pero hoy vuestra Sangre le pide por mí. ¡Ah! ¡No! no podéis menos de escuchar tan tiernas voces, las voces de la misericordia y de la gracia, y a ellas uno también la mía: os pido misericordia por esa Sangre Preciosísima que habéis derramado por mí. Ella es suficiente para borrar todas las manchas de mis pecados, para fortificarme y hacerme inexpugnable a los asaltos de mis enemigos; aquí reside mi fuerza, con esto espero vencer en la vida y en la muerte, y subir a los Cielos para celebrar en ellos eternamente vuestras misericordias.


EJEMPLO

Jamás se olvidará en los fastos de la Iglesia el valor del glorioso mártir San Lorenzo que aun en medio de los suplicios impugnaba al tirano; ¡tan insensible se había hecho a los tormentos desde el momento en que se trataba de sostener la fe! Pues bien, esta fuerza, este valor le venía de la Sangre preciosísima de Jesucristo, de la cual era fiel dispensador, encargado en aquel tiempo de distribuirla a los fieles: Cui commisisti dominici Sanguinis dispensationem, como dijo él mismo al Pontífice San Sixto, para dar a entender con esto cuán dispuesto estaba para sufrir el martirio; y embriagado con esta Sangre divina, lleno de un valor heroico, dio su sangre y su vida por Jesucristo en medio de carbones encendidos, confirmando con su muerte la fe que había predicado.


JACULATORIA

Padre Eterno os ofrezco la Sangre de Jesucristo en rescate de mis pecados y por las necesidades de vuestra Iglesia.


INDULGENCIA

El Soberano Pontífice Pío VII concedió cien días de Indulgencia por cada vez que se diga la anterior jaculatoria. Así consta del rescripto que se conserva en los archivos de los Padres Pasionistas de Roma.



 ==UNA FIESTA MARIANA PARA CADA DÍA DEL AÑO==

9 de Julio.


♡NUESTRA SEÑORA DE CHIQUINQUIRÁ♡


Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es una de las advocaciones con que se venera a la Virgen María en el catolicismo.

Es la patrona y reina de Colombia.


HISTORIA:


Cuenta la tradición que en 1560, entre los primeros conquistadores de la hoy Colombia, el español Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, era especialmente devoto de la Virgen del Rosario. Por este motivo fabricó en el pueblo de Suta su dormitorio y pequeña capilla, como obligaba las leyes de la encomienda. Un fraile dominico, colaborador en las misiones, fray Andrés Jadraque vio la necesidad de dotar la capilla con un lienzo o cuadro de la Virgen del Rosario, advocación difundida por la Orden Dominicana a la cual pertenecía el religioso. De esta forma le pidieron al pintor español Alonso De Narváez que vivía en la ciudad de Tunja, cercana a la región para pedirle que pintara a la Virgen del Rosario.


La pintura fue realizada sobre una tela de algodón de procedencia indígena, media 44 pulgadas de alto por 49 de ancho, se usó colores al temple, con pigmentos naturales tomados de la composición mineral de la tierra y del zumo de hierbas y flores de la región, realizó una imagen de la Virgen del Rosario con el Niño Jesús, y para que no quedasen en blanco los campos que quedaban a ambos lados de la Madre de Dios, todos acordaron poner al lado de la Virgen a sus santos de devoción, san Antonio de Padua y san Andrés por ser el primero patrono del encomendero que solicitaba la imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer. Luego que recibió la imagen, acomodó el lienzo en un bastidor de madera y lo expuso en el altar de la capilla.

Para el año de 1562 la pintura ya estaba en la capilla. Pasaron algunos años y el desaseo y la humedad de la capilla que tenía el techo de paja, deterioraron el lienzo, que apareció roto por varias partes y la pintura estaba casi borrada. En 1578 el cuadro está tan borroso y deteriorado que el párroco, P. Leguizamón, lo hace quitar del altar y lo envía a una finca que el Sr. Santana tiene en Chiquinquirá, finca llamada "Aposentos" palabra que significa "casa grande para dar alojamiento a indios y campesinos)y se coloca en una habitación que tiempo atrás había sido utilizada como oratorio. Se dice que incluso el lienzo sirvió para secar granos al sol.


La crónica histórica (elaborada al año siguiente de los acontecimientos) señalan que en el año 1586, vino a aquel lugar una piadosa mujer llamada María Ramos, nacida en Sevilla (España) y cuñada Santana, y se va a trabajar como doméstica a la casa de ellos en Chiquinquirá. Allí en el ranchejo que hace de Capilla encuentra María Ramos el cuadro que es agujero y mugre.

La piadosa mujer lo observa y al ser informada de que en un tiempo fué una imagen de María, se dedica a quitarle el polvo y la mugre y lo cuelga en una especie de marco. María Ramos pasaba largos ratos de rodillas allí ante el borroso cuadro pidiendo a la Virgen que la consolase porque extrañaba su casa y su patria, y le rogaba que por favor se dignase hacerse un poco más visible porque allí en aquella tela casi no se notaba nada.

Pasan los meses, y María Ramos suplicaba: "Rosa del cielo ¿cuándo te pondremos contemplar bien?".


La Renovación: Dice la crónica de aquel tiempo: así las cosas el día 26 de diciembre de 1586, a eso de las 9 de la mañana pasaba una india cristiana llamada Isabel que llevaba en la mano a su hijo de 4 años llamado Miguel y al pasar por frente a la Capilla le dijo: "Madre mía, mire a la Madre de Dios que está en el suelo" volvió la india hacia el altar y vió como la imagen de la Madre de Dios estaba en el suelo despidiendo de si un resplandor celestial que inundaba toda la Capilla. Quedó asombrada la india y muy despavorida le dijo en altas voces a María Ramos: "mire señora que la Madre de Dios se ha bajado del sitio donde estaba y parece que se está quemando".

Volvió María Ramos el rostro y vió que la imagen de la Virgen estaba de la manera que decía la india y admirada de ver tan estupendo portento, llena de asombro y pasmo, dando goces y derramando lágrimas fué corriendo hasta el sitio donde estaba la imagen y arrodilándose se quedó mirándola y rezándole con gran fe y devoción.

A los clamores de María Ramos y de la india, acudió Juana de Santana, (la viuda del enconmendero) y juntas, las tres piadosas mujeres, postradas de rodillas estuvieron largo rato contemplando gozosas aquellos resplandores de Gloria que llenaban de luz la Capilla y de alegría los corazones.


Y sigue diciendo la crónica de aquel tiempo: "Estaba la milagrosa imagen en el suelo recostada e inclinada hacia el altar en el mismo sitio en el que acostumbraba hacer oración María Ramos. La pintura se había vuelto tan renovada y de celestiales colores y que era una gloria el verla. Cesaron los resplandores que despedía la milagrosa imagen de la madre de Dios y después de un rato, con respeto y devoción levantaron de aquel sitio el milagroso cuadro y lo colocaron en el puesto que había ocupado antes, sobre el altar.

"Apenas estuvo colocado el cuadro en su sitio, llegaron otro tanto de mujeres del servicio y viendo la bendita imagen en aquella hermosura nunca vista y con el rostro tan encendido, renovada de colores toda la imagen, se quedaron asombradas y postrándose de rodillas todos los presentes hicieron adoración y todo aquel día estuvo llena de gente la humilde Capilla, pues muchos venían a dar gracias a Dios y a contemplar la maravillosa imagen y la celestial hermosura que se ve al presente.


La fama de tan impresionante suceso corrió rápidamente por todo el vecindario. Indios y españoles comenzaron a acudir de todos los alrededores, y en un par de meses todo el territorio del virreinato Nueva Granada, estaba informado el acontecismo, y los milagros empezaron a duplicarse.

A los 15 días llegó el párroco de Suta a comprobar el hecho. Se quedó admirado de la renovación milagrosa. Habiendo reverenciado a la Virgen con mucha devoción, llamó a los testigos que habían presenciado la Renovación y ante un escribano les hizo hacer declaraciones juramentadas de lo que habían visto, con todos sus detalles. Todos declararon bajo la gravedad del juramento lo que acabamos de narrar, y el 10 de enero de 1587 en sobre cerrado y sellado fueron enviadas estas declaraciones al Arzobispo de Santa Fe de Bogotá.

El Sr. Arzobispo ante la noticia de que de todas partes se dirigen peregrinos a rezar ante el famoso cuadro, envía a unos investigadores especiales a indagar todos los detalles y después de mil averiguaciones, los especialistas concluyeron que lo acontecido era algo excepcional, algo divino. Entonces el Sr. Arzobispo en persona se fue a visitar el cuadro y no le quedó más que repetir las palabras que dijo Jacob en la Biblia: "Verdaderamente Dios está en este sitio, y yo no lo sabía" (Gn. 28, 16).

Las gentes acudían de todas la regiones y la Madre bendita comenzó a obrar curaciones y conversiones en favor de devotos.Desde entonces empezó la devoción a la advocación conocida como "Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá".

Desde 1897 un grueso cristal protege la pintura de las inclemencias del tiempo y del roce con los devotos peregrinos.


RECONOCIMIENTOS Y EXPANSIÓN:


La devoción de la gente por esta imagen se evidencia en múltiples acontecimientos, que van desde las tradicionales "romerías" o grandes peregrinaciones hechas al lugar, pasando por la música popular, hasta hechos históricos protagonizados por personajes como virreyes, obispos y políticos, comenzando con el mismo Simón Bolívar, quien no sólo recibió para su campaña libertadora los tesoros y joyas del cuadro, sino que él mismo fue en varias ocasiones a orar por el éxito de su empresa.

Pío VII la declaró patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica propia. El 9 de julio de 1919, las autoridades civiles y religiosas (Msr. Herrera, Arzobispo de Bogotá y don Marco Fidel Suárez, Presidente de la República) coronaron solemnemente a nuestra señora de Chiquinquirá como Reina de Colombia.

El 3 de julio de 1986 el Papa Juan Pablo II visitó el santuario y oró por la paz de Colombia a los pies de la Virgen María.

En algunas ocasiones la imagen ha sido trasladada con gran pompa, a la ciudad de Bogotá (unos 120 km al sur) con el fin de pedir a Dios por el fin de guerras, catástrofes o epidemias. El 9 de julio de 1999 el lienzo visitó por última vez la ciudad de Bogotá para presidir la oración por la paz. ....

También es patrona del Estado Zulia en Venezuela, y de la ciudad de Caraz, en el departamento de Ancash en Perú.

Una imagen de la Virgen de Chiquinquira de Venezuela descansa en la Basílica de Maracaibo. En esa ciudad, cada año, el 18 de noviembre, se celebra la tradicional "Feria de La Chinita" y se realizan misas y procesiones en honor a la Virgen



 ==LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 9 DE JULIO==

A Dios le agrada un corazón puro. En expresión de la Escritura, quiere arrancarnos el corazón de piedra y darnos un corazón de carne, sensible al amor que purifica y hace nuevas las cosas. En la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo por medio de María para purificarnos del pecado y hacernos sus hijos por la acción del Espíritu.

El Hijo y la Madre, por designio de Dios, que han unido para crear una humanidad nueva, un hombre nuevo de corazón puro.


María fue la Madre del corazón puro, la llena de gracia, la concebida sin pecado. Su persona es portadora de luz y belleza. Su presencia maternal es una llamada a purificar el corazón y a recrear un espíritu nuevo.


==ALÉGRATE VIRGEN GLORIOSA,

ENTRE TODAS LA MÁS BELLA,

SALVE AGRACIADA DONCELLA,

RUEGA A CRISTO POR NOSOTROS==


Padre Nuestro...

Ave María...

Gloria...


(Padre Alfonso Milagro)



 ==GOTAS DE REDENCIÓN==

Día 8


La Preciosísima Sangre de Cristo no solo nos rescata; también nos da la gracia para permanecer fieles.


Cada día somos llamados a renovar nuestro “sí” a Dios, confiando en que Él nunca deja de sostener a quien camina de su mano.


La santidad no consiste en no caer nunca, sino en levantarnos una y otra vez, dejando que la gracia de Cristo transforme nuestro corazón.


Propósito: Renueva hoy tu compromiso de permanecer cerca de Dios mediante la oración y los sacramentos.


Jaculatoria: Preciosísima Sangre de Cristo, fortaléceme para permanecer siempre en tu gracia.


«La gracia de Cristo nos sostiene para caminar con fidelidad hasta el final.»


martes, 7 de julio de 2026


 ==JULIO, MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE==

DÍA 8


La Sangre preciosísima de Jesucristo nos purifica en el Sacramento del Bautismo.


I. Jesucristo, espirando en la Cruz, acababa de consumar el sacrificio de justicia y de caridad que el Divino Cordero ofreció por nosotros sobre aquel Altar de su misericordia; uno de los soldados que estaban en el Calvario tomó una lanza e hiriendo el Sagrado costado de Jesucristo le abrió e hizo salir de él agua y sangre, símbolo, según San Agustín, de los Sacramentos que purifican y alimentan.

Así, en esta agua purísima está figurado el Sacramento del Bautismo, fuente de regeneración y de vida por la cual somos regenerados a la gracia. Mas ¿de dónde viene a esta agua la admirable virtud de purificar las almas del pecado original en los niños y de él y de todos los pecados actuales en los adultos que reciben este Sacramento? ¿De dónde se deriva tan grande eficacia en este elemento?

El abad Ruperto responde: “se deriva de la Sangre Preciosísima de Jesucristo; por la unión y mezcla del agua con la Sangre del Redentor, el agua ha adquirido una virtud tan eficaz y maravillosa.”

De donde resulta que todos los efectos que el Bautismo produce en el alma traen su origen de esta Sangre Preciosísima; por ella somos regenerados a la gracia; por ella hemos venido a ser hijos de Dios por adopción, hermanos de Jesucristo, herederos del paraíso. ¡Oh misterios sublimes de la bondad inefable de Jesucristo! ¡Oh poder inefable de esta Sangre!

II. Pero ¿cómo hemos mantenido esta vida de gracia que se nos dio en el Bautismo? ¿Cómo hemos conservado esta inocencia del Bautismo con que nuestra alma ha sido embellecida por la virtud de la Sangre de Jesucristo? ¡Ay! a los primeros albores de la razón, ¿no hemos perdido la hermosa vestidura de la inocencia del Bautismo? ¿No hemos manchado esta alma lavada en la Sangre del Divino Cordero? ¿No podemos decir llorando con San Agustín, «dónde y cuándo he sido inocente»?

Hemos sido hechos hijos de Dios por el Bautismo, y después de tan gran favor, dejamos de obrar según el espíritu de Dios; hijos somos de la luz, y nuestras obras son obras de tinieblas; hemos sido elevados a la herencia celestial, y nosotros nos hemos hecho esclavos de Lucifer. “Reconoce, pues, oh cristiano, exclamaré con el grande Pontífice San León, reconoce tu dignidad, y después de haber sido hecho participante de la naturaleza divina por el Bautismo, no seas tan vil que vayas a tomar de nuevo ese yugo infernal, del que te ha libertado la Sangre de Jesucristo:” Agnosce, o christiane, dignitaten tuam et divinae consors factus naturae noli in veterem vilitatem degeneri conversatione transire. Somos hijos de Dios; pues sean dictadas nuestras obras por el espíritu de Dios: Hi sunt fili Dei, qui spiritu Dei aguntur. Hermanos de Jesucristo y herederos del cielo, no apeguemos a la tierra nuestro corazón: Agnosce, o christiane, dignitatem tuam.


COLOQUIO

¡Qué acción de gracias podrá rendiros mi alma, oh Jesús amabilísimo, por haberme hecho nacer en el gremio de la Santa Iglesia y admitirme a las fuentes sagradas del Bautismo! ¿No pudiera haber nacido entre las tinieblas de la idolatría y de la infidelidad? Y no obstante, Vos me habéis hecho nacer entre católicos, me habéis purificado en el Bautismo y hecho participante de vuestra Sangre.

Por esto me confundo, viendo que no he correspondido a vuestro amor y cuánto ha degenerado mi vida del carácter de cristiano que imprimisteis en mi alma; yo la he desfigurado, la he envilecido con mis malas obras.

Dios mío purificad de nuevo mi alma, y si de vuestro costado abierto corre unida a vuestra Preciosísima Sangre esa agua que me purificó en el Bautismo, hoy uno yo otra agua a vuestra Sangre vivificante; y esta agua no es otra que el agua de mis lágrimas que vierte un corazón contrito; y estas lágrimas, unidas a vuestra Preciosísima Sangre, forman un baño saludable de penitencia para lavar de nuevo el alma de las manchas contraídas después del Bautismo.


EJEMPLO

La vestidura blanca que servía para revestir a los neófitos luego que habían recibido el Sacramento de Bautismo, es el lienzo o capillo blanco que se pone sobre los niños después de bautizados; y el símbolo de la limpieza y pureza que el alma adquiere por la Sangre de Jesucristo en este Sacramento, pureza que debemos conservar sin mancha a fin de presentarnos puros y limpios delante del tribunal de Jesucristo después de nuestra muerte. Por esto Santa Marta enseñó esta blanca vestidura a un apóstata, a fin de que reconociese el beneficio recibido en el Bautismo por medio de la Sangre inocente del Cordero inmaculado y volviese de nuevo a la fe que había abandonado.


JACULATORIA

Eterno Padre, os ofrezco la Sangre de Jesucristo en rescate de mis pecados y por las necesidades de la Iglesia.


INDULGENCIA

El Soberano Pontífice Pío VII concedió cien días de Indulgencia por cada vez que se diga la anterior jaculatoria. Así consta del rescripto que se conserva en los archivos de los Padres Pasionistas de Roma.