"Los cinco minutos de Maria"

"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.

viernes, 3 de abril de 2026


 SABADO SANTO...CON MARÍA

María, madre de Jesús:

acabamos de acompañarte en el entierro de tu hijo; hemos contemplado tu dolor ante la pasión y la cruz; hemos imaginado el desgarro de la separación del hijo; vemos tu camino hacia la Cruz…


Ya sabemos que aquello terminó en alegría desbordante, y que tú participas ahora ya la vida resucitada.


Pero nosotros seguimos en la oscuridad:

nuestra fe es pobre; nuestros dolores siguen pertinaces; nuestros entierros, nuestras soledades… nos hieren lo más profundo.


¿Querrás tú, Señora nuestra de las Cruces, acompañarnos?

Necesitamos, Madre, tu fortaleza:

para cuidar a nuestros enfermos;

para querer y acompañar a los ancianos;

para dar aliento a los que luchan por un mundo mejor.

para acoger a los refugiados que huyen de sus países en guerra.

Tenemos muchas soledades, muchos silencios:

– mucho amor sin ser correspondido;

– muchos esfuerzos en el vacío;

– niños y niñas sin ser acompañados;

– padres que creen inútil el haber tenido hijos;

– educadores que sospechan estar perdiendo el tiempo;

– jóvenes que no pueden responder al impulso de la vida:

sin trabajo, sin horizonte cultural, enviciados sin salida…;

– sacerdotes en activo acompañados por la incomprensión: sin comunidad viva que comparta su tarea misionera;

– sacerdotes cansados esperando resucitar el ministerio, recibido del Espíritu, pero sepultado e impedido por la ley eclesiástica;

– enfermos sin esperanzas, sólo acompañados por el silencio del sinsentido;

– ancianos almacenados en asilos sin alma;

– comunidades cristianas sin pastor, sin eucaristía, sin vida…: no pueden decidir nada, ni organizar sus carismas, en silencio clerical…


Danos, Señora llena de luz esta noche,

tu presencia

tu consuelo,

tu amor reconfortante.

Que, al menos, no nos falte nunca tu esperanza: la secreta esperanza que aquella tarde de viernes santo ardía en tu corazón traspasado:

“la vida de mi hijo está en las manos de Dios, del Padre al que él tanto quería”;

esperanza en el Espíritu que tiene capacidad de resucitar a los muertos: de levantar el corazón adormecido por la rutina y el cansancio; de suscitar profetas en medio del desierto legal y opresivo; de abrir caminos cerrados por la tiranía y la sumisión…


Que esta esperanza, Señora de las Cruces, nos acompañe siempre, hasta el final de nuestra vida, cuando tú, Señora nuestra, cierres nuestros ojos para esta vida y los abras para la vida resucitada.

Así sea.



 ==UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA SEMANA SANTA==

SÁBADO SANTO


Jesús ha muerto. Todo el día de hoy, su Cuerpo reposa en el sepulcro, frío y sin vida. Ahora nos damos cuenta de lo que pesan nuestros pecados. Jesús ha muerto para redimirnos.

Estamos tristes. La Virgen María también está triste, pero contenta porque sabe que resucitará. Los Apóstoles van llegando a su lado, y Ella les consuela.

Pasa el día unido a la Virgen, y con Ella acompáñale a Jesús en el sepulcro. Haz el propósito de correr al regazo de la Virgen cuando te hayas separado de Él.


 ESPRESSO ESPIRITUAL 04 DE ABRIL

Estoy seguro que, del tamaño de TU FE, así serán el tamaño de las BENDICIONES que DIOS tiene preparadas para tu vida. ¡Confía! Su poder no defrauda, su poder no se agota, su poder te respalda, su poder te cobija. Su amor te restaura, Su amor te fortalece, Su Amor te llena de fuerza, Su amor te cubre y te la paz y la felicidad verdadera. Fíate siempre en su providencia divina y de seguro que Él jamás se apartará de ti y te hará alcanzar victorias inimaginables ¡CREE!

“Para quien tiene fe no existe la suerte, existe Dios. Para quien tiene a Dios no existe la derrota, existe victoria… y no te olvides de darle gracias a DIOS, porque Él no se olvidó de despertarte esta mañana.”


Laus Deo

Alabado sea Dios.


 ==UNA FIESTA MARIANA PARA CADA DIA DEL AÑO==


4 de Abril.


♡Nuestra Señora de Gracia♡


Nuestra Señora de Gracia es una de las más antiguas capillas marítimas de Normandía. Este santuario fue construido como consecuencia de un promesa hecha en medio de una gran tempestad por un duque normando, que era muy devoto de la Santísima Virgen. El sitio de este linda capilla está rodeado de grandes árboles, en medio del césped adornado con flores, típico paisaje de la magnífica provincia de la que forma parte.


Nuestra Señora de Gracia se presenta como la fortaleza de Honfleur. Dos caminos conducen a la capilla: uno áspero y rocoso y, el otro, liso y uniforme.


La fiesta de Nuestra Señora de Gracia se celebra en varias iglesias en diferentes momentos. María en consecuencia, se la considera "llena de gracia " o, como la Madre que lleva hacia abajo gracias y beneficios con nosotros.


La familiar imagen de Nuestra Señora de Gracia representa a María con las manos extendidas hacia sus devotos, y de esas manos emanan rayos de luz, símbolo de todas las gracias y bendiciones que desean que sus hijos necesitan.


 ==LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 4 DE ABRIL==


La luz del Espíritu Santo desciende sobre Isabel quien, inspirada e iluminada por aquella luz, proclama su bienaventuranza sobre la Virgen María: "Feliz de ti por haber creido".


María tuvo una fe profunda, vio a su Hijo a un niño tierno e indefenso y, al mismo tiempo, creyó que era el Hijo de Dios.


Más adelante lo vio crucificado y muerto, vencido y sepultado: y sin embargo, confió en su triunfo y resurrección.


Con frecuencia en nuestra vida las cosas parecen ocultarnos a Dios, pero nosotros debemos saber descubrir la luz aunque nos parezca que en todos los rincones habitan las tinieblas.


==MADRE, DESPIERTA EN NOSOTROS UNA FE PROFUNDA, QUE POR ENCIMA DE LAS APARIENCIAS NOS AYUDE A DESCUBRIR LA PRESENCIA DE DIOS EN LOS ACONTECIMIENTOS DE NUESTRA VIDA Y NUESTRA HISTORIA==


Padre Nuestro. . .

Ave María. . .

Gloria. . .


(Padre Alfonso Milagro)

jueves, 2 de abril de 2026


 ==CON MARÍA........EL VIERNES SANTO==

"¿A dónde vas, hijo? ¿Por qué recorres tan rápidamente el camino de tu vida?

Nunca habría pensado, hijo mío, que te vería en este estado,

y nunca habría podido imaginar que llegarían a este grado de locura los impíos,

poniéndote las manos encima contra toda justicia".

¿Se celebran tal vez otras bodas en Caná, y ahora te apresuras, donde cambiaste el agua en vino? ¿Puedo acompañarte, Hijo? ¿O mejor, esperarte? Dime una palabra, Verbo, no pasar frente a mí en silencio, ¡tú que me has conservado pura, Hijo y Dios mío! Pensé que jamás te vería reducido en este estado, Hijo, ni jamás creería que los impíos se hubiesen dejado llevar con tanta ferocidad, que te habrían puesto las manos en ti injustamente.

En efecto, sus pequeños siguen gritando: ¡Hosanna al hijo de David! Bendito el que viene en el

nombre del Señor!, y el camino está todavía llena de palmas, atestiguan a todos las aclamaciones

que los impíos te dirigían entonces.

¿Y ahora, cual es motivo de tanto mal? Yo quiero saber porque mi luz se apaga, y ¡porque se clava

a una cruz el Hijo y Dios mío! Caminas, Hijo mío, hacia una injusta muerte, y nadie se duele

contigo. No te acompaña Pedro, que también te decía: Aunque tuviera que morir contigo, no te

negaría; te ha abandonado aquel Tomás, que exclamaba: ¡Vamos también nosotros a morir con él!,

y así los demás, familiares e hijos, destinados a juzgar las doce tribus de Israel. ¿Dónde están, en

esta hora? ¡De todos, nadie! Tu solamente mueres por todos, Hijo mío, tú solo. ¿Es ésta la merced

tuya por haber salvado a todos, por haber amado a todos, Hijo y Dios mío.


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"¿Por qué lloras, Madre mía? ¿Por qué te dejas llevar por tanta locura junto con las demás

mujeres? ¿Qué yo no pueda soportar el sufrimiento, que no pueda encontrar la muerte? (...). ¿No

debería padecer? ¿No debería morir? Entonces, ¿cómo podría salvar a Adán?". ¿Qué yo no pueda

vivir en un sepulcro? ¿Pero ahora podré traer a la vida los que están en el Hades? Es verdad, tu lo

sabes también, he sido crucificado injustamente. Pero ¿por qué lloras, Madre? Grita más bien así:

«De su voluntad sufre el Hijo y Dios mío». "Depón, por tanto, Madre; depón tu dolor: no está bien

que gimas, pues fuiste llamada «llena de gracia». No abandonar un semejante título a los gemidos.

No te hagas semejante a las mujeres sin inteligencia, Virgen sapientísima.

Tú estás al centro de la sala de mis bodas, no asumir la actitud de quien se quedó afuera, el alma mustia. Llama aquellos que están en la sala: ellos son siervos tuyos. Llegará cada uno, temblando, y te escuchará, oh Santa, cuando dirás: «¿Dónde está el Hijo y Dios mío?». No hagas parecer amargo el día de la pasión, porque en ellos yo, el Suave, he bajado del cielo como el maná: no como una vez en el Monte Sinaí, sino en tu seno.

Dentro de ello he sido coagulado, como David profetizaba: el «monte coagulado», compréndelo, oh

Santa, soy yo, el Verbo que en ti se ha hecho carne. En esta carne yo sufro, en ella, también, yo

obro la salvación. No llores pues, Madre, grita más bien así: «De su voluntad soporta la pasión el

Hijo y Dios mío». (…) Todavía un poco de paciencia, Madre, y verás cómo me desnudaré, y como

un médico llegaré a donde ellos yacen e inspeccionaré sus heridas, cortando con la lanza las

tumefacciones y las durezas. Tomaré también el vinagre, y lo versaré en las llagas para cicatrizarlas;

y después de haber explorado el absceso haciendo sonda con los clavos, haré de mi túnica una

venda. De la Cruz haré la bolsa del médico, me serviré, Madre, para que tu puedas cantar,

convencida: «¡Con el sufrir, destruye el sufrir, el Hijo y Dios mío!»



 UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA SEMANA SANTA.

VIERNES SANTO


Hoy muere. Al amanecer del viernes, le juzgan. Tiene sueño, frío, le han dado golpes. Deciden condenarle y lo llevan a Pilatos. Judas, desesperado, no supo volver con la Virgen y pedir perdón, y se ahorcó. Los judíos prefirieron a Barrabás. Pilatos se lava las manos y manda crucificar a Jesús. Antes, ordenó que le azotaran. La Virgen está delante mientras le abren la piel a pedazos con el látigo. Después, le colocan una corona de espinas y se burlan de Él. Jesús recorre Jerusalén con la Cruz. Al subir al Calvado se encuentra con su Madre. Simón le ayuda a llevar la Cruz. Alrededor de las doce del mediodía, le crucificaron. Nos dio a su Madre como Madre nuestra y hacia las tres se murió y entregó el espíritu al Padre. Para certificar la muerte, le traspasaron con una lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo le desclavan, y dejan el Cuerpo en manos de su Madre. Son cerca de las siete cuando le entierran en el sepulcro.

¡Dame, Señor dolor de amor! Ojalá lleves en el bolsillo un crucifijo y lo beses con frecuencia.