El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es Maria, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos. ==SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO==
"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.
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domingo, 1 de abril de 2018
==DESDE EL CORAZÓN DE MARÍA EN LA RESURECCIÓN DE JESÚS==
Madre:
Mientras el sábado santo se libraba el combate entre la Luz y las tinieblas, el Espíritu Consolador invadía tu corazón, aliviando tu dolor, el Padre terminaba su obra maestra:
Cristo Resucitado,
y tú en silenciosa espera…
¡Cuánto aprendo de tu silencio sonoro!
Gracias, Madre, por permitirme entrar en el jardín de tu alma y acompañarte en tu dolor.
No me cabe la menor duda de que fuiste tú la primera a quien buscó Jesús resucitado.
¿Qué pasó en tu corazón cuando al tercer día brilló el Sol Naciente con toda su gloria?
¿Cómo celebraron juntos aquel momento? Me imagino lo que sentiste.
Déjame ver con tu mirada el rostro de tu Hijo Resucitado, alegrarme y regocijarme en Él como tú lo hiciste.
A ti te constituyó en Madre de la Iglesia,
que a mí me conceda resucitar con Él;
que me haga un hombre nuevo,
que piense en las cosas de arriba,
y las busque por encima de todo.
Amén.
(Padre Evaristo Sada LC)
==POR ALLÍ VIENE MARÍA==
Por allí viene Jesús,
por aquí viene María
háganles paso, Señores,
que se vea en este día.
Levanta tus ojos Madre
y mira con regocijo
que el que viene allí a lo lejos
es tu Santísimo hijo.
Se acabó tu soledad
ya tus lutos han cesado,
por que el hijo que perdiste
viene allí resucitado."
En este Domingo gritamos alegres:
¡Aleluya!
Dios abraza a la humanidad entera
desde la pasión inmensa que siente por nosotros.
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
Todas nuestras manos vacías,
todas nuestras manos sucias,
todas nuestras manos cansadas,
todas nuestras manos llenas de cosas,
todas nuestras manos amenazantes,
todas nuestras manos...
por la Resurrección del Señor
quedan liberadas
para abrazar con todas las fuerzas.
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
Hoy la Iglesia se engalana
con sus mejores ropajes,
inundada por tan inmensa Luz;
hoy los creyentes sentimos y celebramos
que la vida vence todas las sombras de muerte,
que la Resurrección es esperanza para todos.
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
Hoy con Jesús, el Cristo,
todos resucitamos,
todos renovamos nuestro compromiso
de apostar por la vida
y por el optimismo;
por los buenos proyectos
y por los más desfavorecidos;
por los más indiferentes
y por la paz sin condiciones;
por el bien común,
por la desapropiación que humaniza;
por la liberación de toda atadura
y por los hermanos antes,
que por nosotros mismos.
Gritemos con nuestra vida que
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
¡Feliz Pascua de Resurrección!
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