El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es Maria, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos. ==SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO==
"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.
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miércoles, 12 de septiembre de 2018
"¡Y el nombre de la Virgen era María!"
"No temas, María... ".
La creación entera se goza en balbucear el eufónico nombre que Dios le impuso a su Madre. "Nombre cargado de divinas dulzuras", como asegura San Alfonso María de Ligorio; nombre que sabe a mieles y deja el alma y los labios rezumando castidad, alegría y fervor: ¡María! Por medio de la que así es llamada, nos han venido todos los bienes y la pobre humanidad puede levantar la humillada cabeza y presentir de nuevo la cercanía de inacabables bienaventuranzas: O clemens, o pia, o dulcis Virgo María!
==SAN BUENAVENTURA==
Verdaderamente bendito es
aquel que ama tu dulce nombre
Oh Madre de Dios!
Ya que, continúa diciendo:
tu nombre es tan glorioso y admirable
que nadie que lo recuerda
tiene temor alguno a la hora de la
muerte.
Tal es su poder que ninguno
de aquellos que lo invocan
a la hora de la muerte temen los
ataques de sus enemigos.
==FIESTA DEL DULCE NOMBRE DE MARÍA==
12 de Septiembre.
Ha sido Lucas en su evangelio quien nos ha dicho el nombre de la doncella que va a ser la Madre de Dios: "Y su nombre era María".
María (Miriam) significa: Doncella, Señora, Princesa, proviene del Hebreo
El Santo Nombre de María:
Estrella del Mar, feliz Puerta del cielo, como canta el himno Ave maris stella. El nombre de María está relacionado con el mar pues las tres letras de mar guardan semejanza fonética con María.
También tiene relación con "mirra", que proviene de un idioma semita. La mirra es una hierba de África que produce incienso y perfume. Los Magos regalan mirra a María como ofrenda de adoración.
La mirra, como María, es el símbolo de la unión de los hombres con Dios, que se hace en el seno de María. María es pues, el centro de unión de Dios con los hombres.
"El nombre de María, es nombre de salvación para los regenerados, señal de todas las virtudes, honra de castidad; es el sacrificio agradable a Dios; es la virtud de la hospitalidad; es la escuela de santidad; es, por fin, un nombre completamente maternal" (San Pedro Crisólogo).
El nombre de María y la Misión:
En la Historia de la Salvación es Dios quien impone o cambia el nombre a los personajes a quienes destina a una misión importante. A Simón, Jesús le dice:
"Tú te llamarás Simón. En adelante te llamarás Kefá, Pedro, piedra, roca, porque sobre esta roca edificaré mi Iglesia".
María venía al mundo con la misión más alta, ser Madre de Dios, y, sin embargo, no le cambia el nombre. Se llamará, simplemente, MARÍA, el nombre que tenía, y cumple todos esos significados, pues como Reina y Señora la llamarán todas las generaciones.
María, joven, mujer, virgen, ciudadana de su pueblo, esposa y madre, esclava del Señor. Dulce mujer que recibe a su niño en las condiciones más pobres, pero que con su calor lo envuelve en pañales y lo acuna.
María valiente que no teme huir a Egipto para salvar a su hijo. Compañera del camino, firme en interceder ante su hijo cuando ve el apuro de los novios en Caná, mujer fuerte con el corazón traspasado por la espada del dolor de la Cruz de su Hijo y recibiendo en sus brazos su Cuerpo muerto.
María fue sostén de la Iglesia en sus primeros pasos con su maternidad abierta a toda la humanidad. María, humana. María, decidida y generosa. María, fiel y amiga. María fuerte y confiada. María, Inmaculada, Madre, Estrella de la Evangelización.
María es nombre de bendición:
Aprovechemos el hermoso consejo de san Bernardo:
"En los peligros, en las angustias, en las dudas, invoca a María. Que no se te caiga de los labios, que no se te quite del corazón"
En todos los peligros de perder la gracia divina, pensemos en María, invoquemos a María junto con el nombre de Jesús, que siempre han de ir estos nombres inseparablemente unidos.
No se aparten jamás de nuestro corazón y de nuestros labios estos nombres tan dulces y poderosos, porque estos nombres nos darán la fuerza para no ceder nunca jamás ante las tentaciones y para vencerlas todas.
Son maravillosas las gracias prometidas por Jesucristo a los devotos del nombre de María, como lo dio a entender a santa Brígida hablando con su Madre santísima, revelándole que quien invoque el nombre de María con confianza y propósito de la enmienda, recibirá estas gracias especiales: un perfecto dolor de sus pecados, expiarlos cual conviene, la fortaleza para alcanzar la perfección y al fin la gloria del paraíso.
Porque, añadió el divino Salvador, son para mí tan dulces y queridas tus palabras, oh María, que no puedo negarte lo que me pides"
María, nombre terrible para los demonios:
Citamos estas fervorosas palabras del venerable Tomás de Kempis, respecto del glorioso nombre de la Madre de Dios:
Los espíritus malignos tiemblan ante la Reina de los Cielos, y huyen como se corre del fuego, al escuchar su santo nombre.
A los demonios les causa pavor el santo nombre de María, muy terrible para ellos, pero que para el cristiano es en extremo amable y es constantemente celebrado.
No pueden los demonios comparecer ni pueden poner en juego sus artimañas donde ven resplandecer el nombre de María.
Como el trueno que resuena en el cielo, así caen derribados al escuchar el Santo Nombre de María. Y cuanto más a menudo se profiere este nombre y más fervorosamente se invoca, más rápido y más lejos se escapan.
martes, 11 de septiembre de 2018
==MARÍA, LA DEL DULCE NOMBRE==
12 Septiembre.
La Iglesia nos invita a celebrar hoy el Santísimo Nombre de la Madre de Dios. Lo conocemos porque San Lucas lo dejó escrito en su Evangelio: «el nombre de la virgen era María». Y, así, todos los cristianos veneramos este bello nombre de origen hebreo —Miriam—, que siendo la escogida de Dios no podría significar otra cosa que «Señora» o «Princesa» repleta de sabiduría y de luz, pues la Virgen ilumina la plenitud de los cielos y la tierra.
«Dios te salve, María…». Me dirijo lleno de alegría y de gozo a María, la felicito con el corazón emocionado y me entrego enteramente a Ella lleno de confianza y de amor. Me complazco en su ternura y en su bondad, en su generosidad y en su entrega, en su humildad y en su misericordia, y la tomo como ejemplo para mi pequeña vida, llena de pequeñeces y miserias.
«Dios te salve, María…». Me alegro dando gracias porque María ilumina mi camino, señala la estela para llegar al cielo; le pongo en sus manos mis inquietudes y mis anhelos porque Ella los acoge siempre e intercede en el cielo; me acerco a Ella rogándola para fortalecer mi corazón y mi alma; me deleito en contemplarla para imaginarme su belleza; me encomiendo a su protección seguro de que así ningún temor me embargará.
«Dios te salve, María…». Acudo a Ella para que aplaque la dureza de mi corazón, mi egoísmo y mi soberbia, mi autosuficiencia o mi indolencia, esas miserias que anegan mi alma y esos sufrimientos que tantas veces son más fuertes que mis alegrías. Es María, la del dulce nombre, la que ablanda mi corazón de piedra y lo hace más sensible a las cosas de Dios. Invocando el santo nombre de María las artimañas del demonio se desmoronan porque al príncipe del mal lo derribó María.
«Dios te salve, María…». Invoco hoy tu nombre, Madre, porque tengo la certeza de que cada vez que digo María, Dios abre de par en par las puertas de su corazón complacido por su gran obra.
¡FELICIDADES MARÍA EN EL DÍA DE TU SANTO!
¡Dios te salve, María, toda hermosa; todo en ti es bello: tu nombre, tu corazón, tu alma, tus sentidos, tu mirada, tus sentimientos; nada en ti está mancillado por la suciedad del pecado; conviérteme María en el espejo en el que mirarme!
¡Dios te salve, María, la del dulce nombre, que nunca fuiste esclava del pecado sino esclava del Señor; que a imitación tuya me aleje siempre de la tentación de pecar, que no me haga esclavo del demonio y de sus pasiones!
¡Dios te salve, María, Madre de la misericordia y del amor, no solo tu nombre es bello es también hermosa tu grandeza y tu majestad por eso Dios te ha dado el poder para mandar en nuestros corazones; entra en el mío, María, tan necesitado de bondad, generosidad, humildad y servicio los distintivos de tu persona!
¡Dios te salve, María, bálsamo de mis fatigas, que alivias mis tribulaciones y mis sufrimientos, que iluminas esa ceguera que tantas veces me aleja de Dios y que das fortaleza a mis pasos!
¡Dios te salve, María, la del bendito nombre, que intercedes siempre ante el Padre; pide mucho por mí, Madre, implorando al Dios omnipotente por mi alma!
¡Dios te salve, María, dulce nombre que consuela y llena el corazón de alegría; renueva mi confianza en tu Hijo y ayúdame a hacer siempre la voluntad de Dios!
¡Dios te salve, María, invoco hoy tu santo nombre porque en él se engloban todas las virtudes, me llena de paz pronunciarlo, se llena de alegría mi corazón cuando lo digo, siento tu dulzura cuando lo declaman mis labios!
¡Dios te salve, María, Señora del dulce nombre, que cada día al pronunciar tu nombre me sirva para iniciar un dialogo amoroso con Jesús Tu Hijo! ¡Gracias, Padre, por el Dulce nombre de María, que en adelante sea la inspiración para mi vida! ¡María, te doy el corazón y el alma mía!
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