"Los cinco minutos de Maria"

"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.
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sábado, 15 de septiembre de 2018



AMÉN.


==FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES==
15 de Septiembre.

Podriamos preguntarnos cómo una doncella llena de la gracia de Dios y que fue bendecida por el Señor mismo, se convierte en una dama de dolores. A medida que reflexionamos profundamente sobre la vida de nuestra bendita madre, descubrimos que ella está más íntimamente unida al Señor Jesús que cualquier otra persona humana en la historia.
La devoción a los Siete Dolores de la Virgen María se desarrolló por diversas revelaciones privadas.

La Virgen María comunicó a Santa Brígida:

"Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos.
Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres.
Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios"
Los siete dolores de la Santísima Virgen que han suscitado mayor devoción son: la profecía de Simeón,

La huida a Egipto,

Los tres días que Jesús estuvo perdido,

El encuentro con Jesús llevando la Cruz,

Su Muerte en el Calvario,

El Descendimiento,

La colocación en el sepulcro.

El dolor de María en el Calvario fue más agudo que ningún otro en el mundo, pues no ha habido madre que haya tenido un corazón an tierno como el de la Madre de Dios. Cómo no ha habido amor igual al suyo.
Ella lo sufrió todo por nosotros para que disfrutemos de la gracia de la Redención. Sufrió voluntariamente para demostrarnos su amor, pues el amor se prueba con el sacrificio.
La Iglesia nos exhorta a entregarnos sin reservas al amor de María y llevar con paciencia nuestra cruz acompañados de la Madre Dolorosa.
María quiere de verdad ayudarnos a llevar nuestras cruces diarias, porque fue en le calvario que el Hijo moribundo nos confió el cuidado de su Madre. Fue su última voluntad que amemos a su Madre como la amó Él.

¿Qué nos dice la Palabra de Dios?

"Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él" (Lc 2,34-45)


==ORACIÓN PODEROSA A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES==

Nuestra Señora de los Dolores, te presento todas mi necesidades, angustias, tristezas, miserias y sufrimientos.

Oh Madre de los dolores y reina de los mártires, que tanto sufriste al ver a tu Hijo flagelado, escarnecido y muerto para salvarme, acoge mis plegarias.
Madre amable, concédeme una verdadera contrición de mis pecados y un sincero cambio de vida.

Nuestra Señora de los Dolores, que estuviste presente en el calvario de Nuestro Señor Jesucristo, permanece también presente en mis calvarios. Te suplico esta gracia de la que tanto necesito:
(Haz tu petición)

Por piedad, oh abogada de los pecadores, no dejes de amparar mi alma en aflicción y en el combate espiritual que estoy atravesando en todo momento.

Nuestra Señora de los Dolores, cuando los dolores y los sufrimientos lleguen, no me dejes que me desanime.
Madre de los dolores, envuélveme en tu sagrado manto y ayúdame a pasar por el valle de lágrimas.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea pues, señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María.

Permanece con nosotros y danos tu auxilio, para que podamos convertir las luchas en victorias, y los dolores en alegrías.
Ruega por nosotros, oh Madre, porque no eres sólo la Madre de los dolores, sino también la Señora de todas las gracias.
Nuestra Señora de los Dolores, fortaléceme en los sufrimientos de la vida. 
Amén.


==CORONILLA DE LAS 7 ESPADAS A LA VIRGEN DOLOROSA==

PRIMER DOLOR:
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús
Virgen María, por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, te acompañamos en este dolor y por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.
Padrenuestro, siete avemarías, Gloria

Jaculatoria:
Oh Madre afligida, graba en mí las llagas de tu Hijo amado, por mi amor crucificado.

SEGUNDO DOLOR:
La huida a Egipto con Jesús y José.
Virgen María, por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, te acompañamos en este dolor y por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
Padrenuestro, siete avemarías, Gloria

Jaculatoria:
Oh Madre afligida, graba en mí las llagas de tu Hijo amado, por mi amor crucificado.

TERCER DOLOR:
La pérdida de Jesús.
Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo, te acompañamos en este dolor, y por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Padrenuestro, siete avemarías, Gloria

Jaculatoria:
Oh Madre afligida, graba en mí las llagas de tu Hijo amado, por mi amor crucificado.

CUARTO DOLOR:
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario.
Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, te acompañamos en este dolor, y por los méritos del mismo, haz que seamos humildes como Jesús.
Padrenuestro, siete avemarías, Gloria

Jaculatoria:
Oh Madre afligida, graba en mí las llagas de tu Hijo amado, por mi amor crucificado.

QUINTO DOLOR:
La crucifixión y la agonía de Jesús.
Virgen María, por las lágrimas que derramaste al ver a tu amado Hijo agonizando en la cruz, te acompañamos en este dolor, y por los méritos del mismo, no permitas que muramos en pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
Padrenuestro, siete avemarías, Gloria

Jaculatoria:
Oh Madre afligida, graba en mí las llagas de tu Hijo amado, por mi amor crucificado.

SEXTO DOLOR:
María recibe en sus brazos a Jesús muerto.
Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al recibir a tu Hijo muerto, Tú, que lo habías tenido en tus brazos sonriente y lleno de bondad, te acompañamos en este dolor, y por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amó.
Padrenuestro, siete avemarías, Gloria

Jaculatoria:
Oh Madre afligida, graba en mí las llagas de tu Hijo amado, por mi amor crucificado.

SÉPTIMO DOLOR:
El entierro de Jesús y la soledad de María.
Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo,  te acompañamos en este dolor, y por los méritos del mismo, concédenos la gracia de amar a Jesús por toda la eternidad.
Padrenuestro, siete avemarías, Gloria

Jaculatoria:
Oh Madre afligida, graba en mí las llagas de tu Hijo amado, por mi amor crucificado.

viernes, 14 de septiembre de 2018




==HIMNO A LA VIRGEN DE LOS DOLORES==

¡Ay dolor, dolor, dolor,
por mi hijo y mi Señor!
Yo soy aquella María
del linaje de David:
¡Oíd, hermano, oíd
la gran desventura mía!
A mí me dijo Gabriel
que el Señor era conmigo,
y me dejó sin abrigo
más amarga que la hiel.

Díjome que era bendita
entre todas las nacidas,
y soy de las doloridas
la más triste y afligida.

Decid, hombres que corréis
por la vía mundanal,
decidme si visto habéis
igual dolor que mi mal.

Y vosotras que tenéis
padres, hijos y maridos,
ayudadme con mis gemidos,
si es que mejor no podéis.

Llore conmigo la gente,
alegres y atribulados,
por lavar los pecados
mataron a un Inocente.

¡Mataron a mi Señor,
mi redentor verdadero!
¡Cuitada!, ¿cómo no muero
con tan extremo dolor?
Señora, santa María,
déjame llorar contigo,
pues muere Dios y mi amigo,
y muerta esta mi alegria.