GOTAS DE REDENCIÓN
Dia 4
La Sangre de Cristo no solo nos redime; también nos purifica.
Ningún pecado es más grande que la misericordia de Dios. Cuando nos acercamos a Él con un corazón arrepentido, su gracia nos limpia, nos sana y nos devuelve la alegría de ser sus hijos.
En el sacramento de la Reconciliación experimentamos el poder de ese amor que nunca se cansa de perdonar.
Propósito: Acércate al sacramento de la Reconciliación o prepara tu corazón para vivir una buena confesión.
Jaculatoria: Preciosísima Sangre de Cristo, lávame, purifícame y hazme una nueva criatura.
«La Sangre de Cristo tiene el poder de limpiar, sanar y transformar nuestro corazón.»

No hay comentarios.:
Publicar un comentario