🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
30 de Junio.
“Ven, Espíritu Santo, y ayúdame a reconocer a Jesús Resucitado en medio de mis cansancios, de mis preocupaciones, en medio de las angustias de la gente. Porque Él siempre está. Ayúdame a reconocerlo glorioso, lleno de vida, repleto de fuerza, revestido de luz celestial. Con un toque de tu gracia despierta mi corazón para que lo alabe, para que me llene de admiración ante su rostro precioso. Derrama en mi interior deseos de buscar a Jesús, para que amándolo lo encuentre en cada cosa. Haz que me deslumbre con su luz espléndida, para que no me dominen las oscuridades del mundo.
Abre mi vida entera, Espíritu Santo, para que Jesús pueda tomarla con la potencia de su Resurrección. Renueva mi existencia con un poco de esa vida plena de Jesús Resucitado, para que yo también pueda vivir como un resucitado”.
Amén.
El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es Maria, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos. ==SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO==
"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.
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lunes, 1 de julio de 2019
sábado, 29 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
29 de Junio.
Hoy la Iglesia celebra a San Pedro y a San Pablo, elegidos por el Espíritu Santo para extender la Iglesia en los primeros tiempos. Toda la obra de ellos fue hecha por el impulso del Espíritu Santo, que guía a su Iglesia.
Pedro y Pablo juntos nos recuerdan el llamado a comunicar a los hermanos la fe que hemos recibido, sabiendo que el mundo necesita de ese anuncio. Creemos que la fe puede hacer nacer un mundo nuevo. De hecho, Pedro y Pablo, con su misión, ayudaron a cambiar la sociedad pagana de aquella época.
Ellos nos enseñan a alimentar una esperanza comunitaria, porque no esperamos sólo para nosotros, sino para el mundo y la historia donde estamos insertos. En realidad ésta es la dinámica propia del amor, por el cual se hace particularmente presente en la historia el dinamismo del Espíritu Santo, que nos arroja a lo insospechado.
Estamos llamados a vivir el gozo de cooperar con la novedad del Espíritu. Pero hay que dejar la cómoda orilla y arrojarse “mar adentro” (Lucas 5, 1-11), venciendo los miedos (Marcos 4, 35-41) con la mirada puesta en Cristo (Mateo 14, 22-33). Es el gozo de decir a los demás que “hemos encontrado al Mesías” (Juan 1, 41.45).
Cuando dejamos que el Espíritu Santo -que brota del Corazón del Resucitado- nos impulse en esta tarea, seguramente experimentamos las maravillas que Él puede hacer en los corazones, y nos admiramos viendo lo que puede lograr su gracia.
Eso es lo que vivió intensamente San Pablo, que predicaba el Evangelio
“no sólo con palabras, sino también con poder y con el Espíritu Santo, con plena persuasión” (1a Tesalonicenses 1, 5). También San Pedro hablaba de este precioso Evangelio predicado “en el Espíritu Santo” (1a Pedro 1,12).
Pidamos al Espíritu Santo que nos llene de esa misma fuerza para cambiar el mundo.
Amén.
29 de Junio.
Hoy la Iglesia celebra a San Pedro y a San Pablo, elegidos por el Espíritu Santo para extender la Iglesia en los primeros tiempos. Toda la obra de ellos fue hecha por el impulso del Espíritu Santo, que guía a su Iglesia.
Pedro y Pablo juntos nos recuerdan el llamado a comunicar a los hermanos la fe que hemos recibido, sabiendo que el mundo necesita de ese anuncio. Creemos que la fe puede hacer nacer un mundo nuevo. De hecho, Pedro y Pablo, con su misión, ayudaron a cambiar la sociedad pagana de aquella época.
Ellos nos enseñan a alimentar una esperanza comunitaria, porque no esperamos sólo para nosotros, sino para el mundo y la historia donde estamos insertos. En realidad ésta es la dinámica propia del amor, por el cual se hace particularmente presente en la historia el dinamismo del Espíritu Santo, que nos arroja a lo insospechado.
Estamos llamados a vivir el gozo de cooperar con la novedad del Espíritu. Pero hay que dejar la cómoda orilla y arrojarse “mar adentro” (Lucas 5, 1-11), venciendo los miedos (Marcos 4, 35-41) con la mirada puesta en Cristo (Mateo 14, 22-33). Es el gozo de decir a los demás que “hemos encontrado al Mesías” (Juan 1, 41.45).
Cuando dejamos que el Espíritu Santo -que brota del Corazón del Resucitado- nos impulse en esta tarea, seguramente experimentamos las maravillas que Él puede hacer en los corazones, y nos admiramos viendo lo que puede lograr su gracia.
Eso es lo que vivió intensamente San Pablo, que predicaba el Evangelio
“no sólo con palabras, sino también con poder y con el Espíritu Santo, con plena persuasión” (1a Tesalonicenses 1, 5). También San Pedro hablaba de este precioso Evangelio predicado “en el Espíritu Santo” (1a Pedro 1,12).
Pidamos al Espíritu Santo que nos llene de esa misma fuerza para cambiar el mundo.
Amén.
viernes, 28 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
28 de Junio.
En el capítulo 8 del libro de los Proverbios se habla de la sabiduría celestial, y allí se dicen cosas muy bellas que podemos aplicar al Espíritu Santo.
Dice, por ejemplo, que cuando Dios creó el universo, Él estaba allí:
“Yo era todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, jugando por el orbe de la tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres” (Proverbios 8, 30-31).
Porque el Espíritu Santo es amor que procede del Padre, y se puede decir que donde hay amor hay juego, hay alegría, hay gozo, hay una relación que da felicidad, que nunca aburre, que nunca cansa, que no tiene lugar para la tristeza y la monotonía.
Pero el Espíritu juega por el orbe de la tierra, y se entretiene con nosotros. Porque Él ha sido enviado al mundo, y encuentra gusto con nosotros, derramando bondad, sembrando esperanza, despertando cosas bellas. El Espíritu Santo es un artista feliz, que, en medio de nuestra miseria, realiza el arte de crear cosas preciosas. Así Él vive una especie de juego sublime.
Por eso, también nosotros podemos dejar que el Espíritu nos enseñe ese juego santo, el arte de hacer nacer cosas bellas donde parece que no hay nada bueno, donde aparentemente no hay belleza ni gracia. Juguemos con Él.
Amén.
28 de Junio.
En el capítulo 8 del libro de los Proverbios se habla de la sabiduría celestial, y allí se dicen cosas muy bellas que podemos aplicar al Espíritu Santo.
Dice, por ejemplo, que cuando Dios creó el universo, Él estaba allí:
“Yo era todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, jugando por el orbe de la tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres” (Proverbios 8, 30-31).
Porque el Espíritu Santo es amor que procede del Padre, y se puede decir que donde hay amor hay juego, hay alegría, hay gozo, hay una relación que da felicidad, que nunca aburre, que nunca cansa, que no tiene lugar para la tristeza y la monotonía.
Pero el Espíritu juega por el orbe de la tierra, y se entretiene con nosotros. Porque Él ha sido enviado al mundo, y encuentra gusto con nosotros, derramando bondad, sembrando esperanza, despertando cosas bellas. El Espíritu Santo es un artista feliz, que, en medio de nuestra miseria, realiza el arte de crear cosas preciosas. Así Él vive una especie de juego sublime.
Por eso, también nosotros podemos dejar que el Espíritu nos enseñe ese juego santo, el arte de hacer nacer cosas bellas donde parece que no hay nada bueno, donde aparentemente no hay belleza ni gracia. Juguemos con Él.
Amén.
jueves, 27 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
27 de Junio.Si alguna vez logramos quedarnos callados y serenos, dejando que el Espíritu Santo nos haga experimentar su amor, estaremos viviendo una preciosa experiencia mística. Cuando abandonamos nuestras resistencias y nos dejamos tomar por el Espíritu, Él toca un centro amoroso donde el ser humano sólo puede depender, porque es una criatura; y lo más íntimo de su realidad es la dependencia, es recibir el ser y la vida, es beber de Dios.
Veamos cómo expresan algunos místicos esta dependencia cuando llega a un alto grado de desarrollo:
“¡Oh cuán dichosa es esta alma mía que siente siempre a Dios descansando y reposando en su seno!… Dios está allí de ordinario como si descansara en un abrazo con la esposa, en la substancia de su alma, y ella lo siente muy bien y lo goza habitualmente… Él la absorbe profundísimamente en el Espíritu Santo, enamorándola con primor y delicadeza divina”
(San Juan de la Cruz)
“Dios toma la voluntad, pero me parece que toma también el entendimiento, porque no discurre, sino que está ocupado sólo gozando de Dios como quien está mirando, y ve tanto que no sabe hacia dónde mirar”
(Santa Teresa de Ávila)
“Se llega a trascender y traspasar no sólo este mundo sensible, sino también a sí mismo… Es necesario que se dejen todas las operaciones intelectuales, y que la punta del afecto se traslade toda a Dios y todo se transforme en Dios. Y ésta es la experiencia mística y secretísima, que nadie la conoce sino quien la recibe, y nadie la recibe sino quien la desea, y nadie la desea si el Espíritu Santo no lo inflama hasta la médula”
(San Buenaventura)
Amén.
miércoles, 26 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
26 de Junio.
Donde no lo hago presente al Espíritu Santo, me siento yo el creador de las emociones y de las realidades. Entonces me fabrico un mundo personal donde el Espíritu Santo no puede entrar, como si fuera un sector sólo mío, donde me creo libre.
Pero no me doy cuenta de que si lo aparto a Él de algo, allí terminará entrando la debilidad, la muerte y el fracaso, porque sólo de Él viene la vida.
Esa falsa libertad no es más que una esclavitud que me arrastra a la muerte. Lo que vivo fuera de su presencia de amor, poco a poco se va convirtiendo en fuente de dolor, ansiedad, desgaste, y cada vez brinda menos la felicidad de antes. Pero yo me empeño en sacarle el jugo y me revuelco, y me sucede como al degenerado que termina usando a las mujeres como si fueran animales para recuperar el placer que ya no logra sentir.
En cambio, si yo voy construyendo mi felicidad con el Espíritu Santo, si le permito que guíe mi libertad y me sane de mis esclavitudes, cada vez soy más libre, cada vez puedo ser más dueño de mi vida, sin que me dominen las tristezas ocultas, las angustias sin sentido, los nerviosismos, los cansancios, las necesidades obsesivas, etc.
Amén.
26 de Junio.
Donde no lo hago presente al Espíritu Santo, me siento yo el creador de las emociones y de las realidades. Entonces me fabrico un mundo personal donde el Espíritu Santo no puede entrar, como si fuera un sector sólo mío, donde me creo libre.
Pero no me doy cuenta de que si lo aparto a Él de algo, allí terminará entrando la debilidad, la muerte y el fracaso, porque sólo de Él viene la vida.
Esa falsa libertad no es más que una esclavitud que me arrastra a la muerte. Lo que vivo fuera de su presencia de amor, poco a poco se va convirtiendo en fuente de dolor, ansiedad, desgaste, y cada vez brinda menos la felicidad de antes. Pero yo me empeño en sacarle el jugo y me revuelco, y me sucede como al degenerado que termina usando a las mujeres como si fueran animales para recuperar el placer que ya no logra sentir.
En cambio, si yo voy construyendo mi felicidad con el Espíritu Santo, si le permito que guíe mi libertad y me sane de mis esclavitudes, cada vez soy más libre, cada vez puedo ser más dueño de mi vida, sin que me dominen las tristezas ocultas, las angustias sin sentido, los nerviosismos, los cansancios, las necesidades obsesivas, etc.
Amén.
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
25 de Junio.
El Espíritu Santo nos invita permanentemente a la conversión. Porque la conversión no es sólo un gran cambio que sucedió alguna vez en el pasado, cuando decidimos seguir a Jesucristo. La conversión es cosa de todos los días. Nuestra mentalidad y nuestro corazón deben ser cambiados de modo permanente.
Cuando nos descuidamos, se nos mete adentro algún criterio equivocado, o volvemos a optar por el egoísmo, o perdemos un poco de la alegría o de la generosidad que teníamos. Entonces, hay que volver a convertirse, hay que volver a escuchar el Evangelio y dejarse interpelar por el Espíritu.
La conversión también es una especie de ablandamiento, o de descongelamiento. Porque cuando nos descuidamos, el corazón se nos pone duro y frío. Cuando no sanamos a tiempo las malas experiencias que tenemos cada día, nuestros rencores, tristezas, sentimientos de culpa y desilusiones, endurecen el corazón como una piedra, o lo enfrían y lo convierten en un pedazo de hielo, duro y frío por el dolor o por el miedo. Optamos una vez más por la comodidad y por el aislamiento; los demás dejan de ser nuestros hermanos y se convierten en enemigos o en competidores.
Entonces hay que rogarle al Espíritu Santo que venga como fuego ardiente para ablandar de nuevo el corazón endurecido, para derretir ese hielo y convertirlo en un arroyo alegre, feliz y compasivo. Quizás en este preciso momento tengas que convertirte, renunciar a un mal sentimiento que te está enfriando, y rogarle al Espíritu Santo que vuelva a ablandar tu corazón.
Amén.
25 de Junio.
El Espíritu Santo nos invita permanentemente a la conversión. Porque la conversión no es sólo un gran cambio que sucedió alguna vez en el pasado, cuando decidimos seguir a Jesucristo. La conversión es cosa de todos los días. Nuestra mentalidad y nuestro corazón deben ser cambiados de modo permanente.
Cuando nos descuidamos, se nos mete adentro algún criterio equivocado, o volvemos a optar por el egoísmo, o perdemos un poco de la alegría o de la generosidad que teníamos. Entonces, hay que volver a convertirse, hay que volver a escuchar el Evangelio y dejarse interpelar por el Espíritu.
La conversión también es una especie de ablandamiento, o de descongelamiento. Porque cuando nos descuidamos, el corazón se nos pone duro y frío. Cuando no sanamos a tiempo las malas experiencias que tenemos cada día, nuestros rencores, tristezas, sentimientos de culpa y desilusiones, endurecen el corazón como una piedra, o lo enfrían y lo convierten en un pedazo de hielo, duro y frío por el dolor o por el miedo. Optamos una vez más por la comodidad y por el aislamiento; los demás dejan de ser nuestros hermanos y se convierten en enemigos o en competidores.
Entonces hay que rogarle al Espíritu Santo que venga como fuego ardiente para ablandar de nuevo el corazón endurecido, para derretir ese hielo y convertirlo en un arroyo alegre, feliz y compasivo. Quizás en este preciso momento tengas que convertirte, renunciar a un mal sentimiento que te está enfriando, y rogarle al Espíritu Santo que vuelva a ablandar tu corazón.
Amén.
lunes, 24 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
24 de Junio.
Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. En el Evangelio de San Lucas podemos ver cómo el Espíritu Santo obró en San Juan Bautista. Él lo fue preparando progresivamente para su misión.
Su fortalecimiento se manifestará en el coraje de su predicación, que lo llevó a la muerte. Y su vida en el desierto muestra cómo toda su existencia estuvo siempre completamente orientada a Dios. Juan quiso ser siempre sólo de Dios, y el desierto era el símbolo de esa consagración. Alguien que fue consagrado ya en el seno de su madre por la acción del Espíritu (Lucas 1, 15; 1, 41) no podía resistir el deseo de entregarse por entero.
Del desierto sale Juan el Bautista; allí había vivido su total entrega a Dios, y allí el Espíritu Santo lo fue preparando. El desierto en la Biblia es el lugar del encuentro con el Espíritu, porque no hay otras cosas que puedan distraer o encantar al hombre, y entonces allí puede escucharse la voz del Señor que habla al corazón. De hecho, el profeta Oseas presenta al desierto como el lugar de la seducción divina, donde Dios lleva a su pueblo para encontrarse con Él a solas y así cautivarle el corazón (Oseas 2, 16).
En el desierto Juan había estado atento al Espíritu Santo, se había alimentado y enriquecido en el encuentro con Él, había bebido palabras de sabiduría. Por eso, al salir del desierto podía comunicar lo que había recibido, el anuncio de la salvación. Juan salió del desierto y entregó la vida preparando el camino a Jesús. Esto sólo es posible por la acción del Espíritu.
Por eso, en realidad, solamente la acción de la gracia puede sanar nuestro escepticismo y nuestro desaliento enfermizo, entrando en lo profundo de nuestras motivaciones y de nuestras energías, para que podamos cumplir la misión que se nos ha confiado hasta dejar la vida en esa entrega. De ahí que sea necesario invocar cada día la acción del Espíritu para que nos fortalezca interiormente, para que nos regale una vez más la energía, el arrojo, la alegría inagotable de cumplir lo que Dios en su amor nos ha encomendado.
Amén.
24 de Junio.
Hoy celebramos el nacimiento de Juan Bautista. En el Evangelio de San Lucas podemos ver cómo el Espíritu Santo obró en San Juan Bautista. Él lo fue preparando progresivamente para su misión.
Su fortalecimiento se manifestará en el coraje de su predicación, que lo llevó a la muerte. Y su vida en el desierto muestra cómo toda su existencia estuvo siempre completamente orientada a Dios. Juan quiso ser siempre sólo de Dios, y el desierto era el símbolo de esa consagración. Alguien que fue consagrado ya en el seno de su madre por la acción del Espíritu (Lucas 1, 15; 1, 41) no podía resistir el deseo de entregarse por entero.
Del desierto sale Juan el Bautista; allí había vivido su total entrega a Dios, y allí el Espíritu Santo lo fue preparando. El desierto en la Biblia es el lugar del encuentro con el Espíritu, porque no hay otras cosas que puedan distraer o encantar al hombre, y entonces allí puede escucharse la voz del Señor que habla al corazón. De hecho, el profeta Oseas presenta al desierto como el lugar de la seducción divina, donde Dios lleva a su pueblo para encontrarse con Él a solas y así cautivarle el corazón (Oseas 2, 16).
En el desierto Juan había estado atento al Espíritu Santo, se había alimentado y enriquecido en el encuentro con Él, había bebido palabras de sabiduría. Por eso, al salir del desierto podía comunicar lo que había recibido, el anuncio de la salvación. Juan salió del desierto y entregó la vida preparando el camino a Jesús. Esto sólo es posible por la acción del Espíritu.
Por eso, en realidad, solamente la acción de la gracia puede sanar nuestro escepticismo y nuestro desaliento enfermizo, entrando en lo profundo de nuestras motivaciones y de nuestras energías, para que podamos cumplir la misión que se nos ha confiado hasta dejar la vida en esa entrega. De ahí que sea necesario invocar cada día la acción del Espíritu para que nos fortalezca interiormente, para que nos regale una vez más la energía, el arrojo, la alegría inagotable de cumplir lo que Dios en su amor nos ha encomendado.
Amén.
sábado, 22 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
22 de Junio.
Una persona espiritual, llena del Espíritu, sabe compartir y busca la felicidad de los demás. No se aleja de los otros, sino que sabe descubrir a Jesús en ellos. Hay personas que se creen espirituales, pero en realidad están llenas de rencores y de orgullo, o no son capaces de hacer feliz a nadie. Entonces, en realidad, están lejos de Dios, porque nuestro amor al Dios invisible se manifiesta en el trato con los hermanos visibles:
“El que no ama al hermano que ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (1a Juan 4, 20).
Por eso San Pablo llamaba carnales a los que vivían en la envidia y la discordia (1a Corintios 3, 3).
Mientras los criterios de este mundo nos invitan a pensar en nosotros mismos, a acomodarnos lo mejor posible, a desentendernos de los demás, a consumir, a comprar, a no participar, el Espíritu Santo quiere impulsarnos siempre a la unidad, a la participación, al encuentro. Su impulso divino busca que todas las cosas y todas las personas se vayan armonizando en una maravillosa unidad. Él es Amor que une personas. Por eso, en este año somos llamados a integrarnos un poco más en la Iglesia, a quererla más, a buscar nuevas maneras de sentirnos parte de ella.
Amén.
22 de Junio.
Una persona espiritual, llena del Espíritu, sabe compartir y busca la felicidad de los demás. No se aleja de los otros, sino que sabe descubrir a Jesús en ellos. Hay personas que se creen espirituales, pero en realidad están llenas de rencores y de orgullo, o no son capaces de hacer feliz a nadie. Entonces, en realidad, están lejos de Dios, porque nuestro amor al Dios invisible se manifiesta en el trato con los hermanos visibles:
“El que no ama al hermano que ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (1a Juan 4, 20).
Por eso San Pablo llamaba carnales a los que vivían en la envidia y la discordia (1a Corintios 3, 3).
Mientras los criterios de este mundo nos invitan a pensar en nosotros mismos, a acomodarnos lo mejor posible, a desentendernos de los demás, a consumir, a comprar, a no participar, el Espíritu Santo quiere impulsarnos siempre a la unidad, a la participación, al encuentro. Su impulso divino busca que todas las cosas y todas las personas se vayan armonizando en una maravillosa unidad. Él es Amor que une personas. Por eso, en este año somos llamados a integrarnos un poco más en la Iglesia, a quererla más, a buscar nuevas maneras de sentirnos parte de ella.
Amén.
viernes, 21 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
21 de Junio.
La Palabra de Dios nos invita a hacer una alianza de amor con el Señor, y el Espíritu Santo nos inspira permanentemente para que recordemos esa alianza, o para que la renovemos. Esa alianza es también una participación nuestra en la Pascua de Cristo, tanto en su muerte (Gálatas 2, 19-20; 6, 17) como en su Resurrección (Efesios 2, 5-6; 1a Corintios 15, 14).
El Espíritu Santo nos une a Cristo gloriosamente Resucitado y al mismo tiempo nos asocia al misterio de su Cruz vivificadora. Siendo así poseídos, por la acción del Espíritu, se reproduce en nuestra historia concreta el mismo misterio de la Pascua de Jesús. Toda nuestra vida repite de alguna manera la muerte y la Resurrección del Señor.
Las relaciones humanas, el trabajo, la enfermedad, y todas las dimensiones de la vida humana, reflejan el misterio de la muerte y la Resurrección del Señor. Por la gracia del Espíritu, esas dimensiones participan de la vida y de la fecundidad de Jesucristo. Por eso, nunca habrá momentos de pura muerte. Siempre brillará de alguna manera el misterio de la Resurrección, porque siempre estará Él ofreciéndonos su vida.
La vida humana se hace incomprensible sin esta Alianza que Dios ha sellado con nuestra pequeña existencia en la Pascua de Jesús. Sin esta Alianza, renovada por la acción del Espíritu, sólo quedaría de nuestra existencia una multitud de fragmentos sin sentido.
Amén.
21 de Junio.
La Palabra de Dios nos invita a hacer una alianza de amor con el Señor, y el Espíritu Santo nos inspira permanentemente para que recordemos esa alianza, o para que la renovemos. Esa alianza es también una participación nuestra en la Pascua de Cristo, tanto en su muerte (Gálatas 2, 19-20; 6, 17) como en su Resurrección (Efesios 2, 5-6; 1a Corintios 15, 14).
El Espíritu Santo nos une a Cristo gloriosamente Resucitado y al mismo tiempo nos asocia al misterio de su Cruz vivificadora. Siendo así poseídos, por la acción del Espíritu, se reproduce en nuestra historia concreta el mismo misterio de la Pascua de Jesús. Toda nuestra vida repite de alguna manera la muerte y la Resurrección del Señor.
Las relaciones humanas, el trabajo, la enfermedad, y todas las dimensiones de la vida humana, reflejan el misterio de la muerte y la Resurrección del Señor. Por la gracia del Espíritu, esas dimensiones participan de la vida y de la fecundidad de Jesucristo. Por eso, nunca habrá momentos de pura muerte. Siempre brillará de alguna manera el misterio de la Resurrección, porque siempre estará Él ofreciéndonos su vida.
La vida humana se hace incomprensible sin esta Alianza que Dios ha sellado con nuestra pequeña existencia en la Pascua de Jesús. Sin esta Alianza, renovada por la acción del Espíritu, sólo quedaría de nuestra existencia una multitud de fragmentos sin sentido.
Amén.
jueves, 20 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
20 de Junio
Nunca habrá verdadera conversión si no permito que el Espíritu Santo entre en lo más secreto de las intenciones que me mueven. Si no permito que me haga ver la falsedad de esas intenciones y no dejo que me las cambie. Pero si lo hago, entonces sí empezaré a vivir de otra manera, seré una nueva criatura, estaré realmente convertido.
El corazón nuevo que el Señor quiere infundir en mí es un corazón con intenciones sanas, que de verdad ande buscando el amor, el servicio, la gloria de Dios, y no sólo su propio bien o la gloria humana.
No vale la pena tratar de esconder todo lo que llevo dentro. Si no soy servicial o no soy generoso, no me conviene aparentar lo que no soy y vivir en la mentira. Es mucho mejor reconocer mi egoísmo y pedirle al Espíritu Santo con insistencia que cambie el corazón.
Cuando vivimos tratando de aparentar lo que no somos, llega un momento en que ya no sabemos quiénes somos en realidad, y así es imposible cambiar y crecer.
No hay nada mejor que mirarse a sí mismo con una sinceridad serena. Es posible cambiar poco a poco si le mostramos nuestra verdad al Espíritu Santo y comenzamos a dar pequeños pasos cada día.
Amén.
20 de Junio
Nunca habrá verdadera conversión si no permito que el Espíritu Santo entre en lo más secreto de las intenciones que me mueven. Si no permito que me haga ver la falsedad de esas intenciones y no dejo que me las cambie. Pero si lo hago, entonces sí empezaré a vivir de otra manera, seré una nueva criatura, estaré realmente convertido.
El corazón nuevo que el Señor quiere infundir en mí es un corazón con intenciones sanas, que de verdad ande buscando el amor, el servicio, la gloria de Dios, y no sólo su propio bien o la gloria humana.
No vale la pena tratar de esconder todo lo que llevo dentro. Si no soy servicial o no soy generoso, no me conviene aparentar lo que no soy y vivir en la mentira. Es mucho mejor reconocer mi egoísmo y pedirle al Espíritu Santo con insistencia que cambie el corazón.
Cuando vivimos tratando de aparentar lo que no somos, llega un momento en que ya no sabemos quiénes somos en realidad, y así es imposible cambiar y crecer.
No hay nada mejor que mirarse a sí mismo con una sinceridad serena. Es posible cambiar poco a poco si le mostramos nuestra verdad al Espíritu Santo y comenzamos a dar pequeños pasos cada día.
Amén.
miércoles, 19 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
19 de Junio.
El Evangelio de Juan nos dice algo muy interesante sobre el Espíritu Santo:
“El viento sopla donde quiere. Tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu” (Juan 3, 8).
Cuando dejamos actuar al Espíritu Santo, experimentamos algo en nuestra vida, pero no lo podemos explicar ni lo podemos controlar. No es posible prever todo lo que Él puede hacer en nosotros, ni podemos calcularlo o contabilizarlo. Escapa a todos nuestros registros, siempre nos sorprende.
Porque Él puede actuar en medio de una alegría o de una tristeza; puede regalarnos una gran emoción, pero también puede hacer una obra preciosa en medio de nuestra aridez; puede llevarnos a lugares que nunca imaginábamos, pero también puede hacer maravillas en medio de la rutina y la normalidad. El actúa con total libertad, y nosotros no podemos ponerle condiciones ni exigirle que lo haga de una manera o de otra. Permitámosle que haga lo que Él quiera, porque seguramente eso será lo mejor para nosotros.
Amén.
19 de Junio.
El Evangelio de Juan nos dice algo muy interesante sobre el Espíritu Santo:
“El viento sopla donde quiere. Tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu” (Juan 3, 8).
Cuando dejamos actuar al Espíritu Santo, experimentamos algo en nuestra vida, pero no lo podemos explicar ni lo podemos controlar. No es posible prever todo lo que Él puede hacer en nosotros, ni podemos calcularlo o contabilizarlo. Escapa a todos nuestros registros, siempre nos sorprende.
Porque Él puede actuar en medio de una alegría o de una tristeza; puede regalarnos una gran emoción, pero también puede hacer una obra preciosa en medio de nuestra aridez; puede llevarnos a lugares que nunca imaginábamos, pero también puede hacer maravillas en medio de la rutina y la normalidad. El actúa con total libertad, y nosotros no podemos ponerle condiciones ni exigirle que lo haga de una manera o de otra. Permitámosle que haga lo que Él quiera, porque seguramente eso será lo mejor para nosotros.
Amén.
martes, 18 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
18 de Junio.
Cuando leemos la Biblia descubrimos algo muy bello: que Jesús y las personas santas se dejaban arrastrar por el Espíritu Santo. Por ejemplo, Lucas nos cuenta que después de su bautismo “Jesús, lleno del Espíritu Santo, se alejó del Jordán y se dejó llevar por el Espíritu al desierto” (Lucas 4, 1).
También se nos cuenta que, después de que Felipe convirtió al eunuco y lo bautizó, “el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y el eunuco ya no lo vio más” (Hechos 8, 39). De golpe, Felipe se encontró anunciando el Evangelio en otros pueblos.
El que se deja llevar de esa manera ya no está obsesionado por lo que hará mañana, porque sabe que el Espíritu lo llevará donde sea necesario, y eso seguramente será lo mejor.
¡Qué bueno cuando un ser humano es capaz de dejarse impulsar con esa libertad y con esa confianza!
Ojalá que seas capaz de aceptar esa experiencia, para que conozcas la libertad del Espíritu Santo.
Amén.
18 de Junio.
Cuando leemos la Biblia descubrimos algo muy bello: que Jesús y las personas santas se dejaban arrastrar por el Espíritu Santo. Por ejemplo, Lucas nos cuenta que después de su bautismo “Jesús, lleno del Espíritu Santo, se alejó del Jordán y se dejó llevar por el Espíritu al desierto” (Lucas 4, 1).
También se nos cuenta que, después de que Felipe convirtió al eunuco y lo bautizó, “el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y el eunuco ya no lo vio más” (Hechos 8, 39). De golpe, Felipe se encontró anunciando el Evangelio en otros pueblos.
El que se deja llevar de esa manera ya no está obsesionado por lo que hará mañana, porque sabe que el Espíritu lo llevará donde sea necesario, y eso seguramente será lo mejor.
¡Qué bueno cuando un ser humano es capaz de dejarse impulsar con esa libertad y con esa confianza!
Ojalá que seas capaz de aceptar esa experiencia, para que conozcas la libertad del Espíritu Santo.
Amén.
domingo, 16 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
16 de Junio.
El Espíritu Santo le da a nuestras luchas una finalidad profunda. Por amor al hermano, sabemos que lo mejor que podemos regalarle es a Jesús; y por amor a Jesús, no podemos dejar de hablar de Él. Si un día resolviéramos todos nuestros problemas pero no lo tuviéramos a Él, seguiríamos siendo infelices. Pero eso es imposible, porque nunca podremos resolver todos nuestros problemas sin Él. Porque sin Él comienza a reinar el egoísmo, el odio, el orgullo, los vicios, la tristeza. Y entonces nada puede darnos esperanza. Por eso, el Espíritu siempre quiere llevarnos a Jesús, siempre nos abre el oído para escuchar su Palabra, y siempre nos impulsa a evangelizar, a llevar a Jesús a los demás.
Todo esto se une en la misión que tienen los laicos en el mundo. Ellos necesitan invocar permanentemente al Espíritu Santo para llenar el mundo de la presencia de Cristo. Para que los hogares, los lugares de trabajo, los barrios, las asociaciones, y todos los ambientes se inunden de esperanza, de dinamismo, de la vida maravillosa que Jesús nos propuso.
¿Pero por qué el Espíritu Santo no cambia el mundo?
¿Acaso no puede?
Por supuesto que puede, pero no quiere hacerlo sin nosotros. Quiere cambiar las cosas a través de nosotros. Y si no cambian es porque muchos no somos instrumentos dóciles.
¿Cómo está tu docilidad al Espíritu Santo?
Amén.
16 de Junio.
El Espíritu Santo le da a nuestras luchas una finalidad profunda. Por amor al hermano, sabemos que lo mejor que podemos regalarle es a Jesús; y por amor a Jesús, no podemos dejar de hablar de Él. Si un día resolviéramos todos nuestros problemas pero no lo tuviéramos a Él, seguiríamos siendo infelices. Pero eso es imposible, porque nunca podremos resolver todos nuestros problemas sin Él. Porque sin Él comienza a reinar el egoísmo, el odio, el orgullo, los vicios, la tristeza. Y entonces nada puede darnos esperanza. Por eso, el Espíritu siempre quiere llevarnos a Jesús, siempre nos abre el oído para escuchar su Palabra, y siempre nos impulsa a evangelizar, a llevar a Jesús a los demás.
Todo esto se une en la misión que tienen los laicos en el mundo. Ellos necesitan invocar permanentemente al Espíritu Santo para llenar el mundo de la presencia de Cristo. Para que los hogares, los lugares de trabajo, los barrios, las asociaciones, y todos los ambientes se inunden de esperanza, de dinamismo, de la vida maravillosa que Jesús nos propuso.
¿Pero por qué el Espíritu Santo no cambia el mundo?
¿Acaso no puede?
Por supuesto que puede, pero no quiere hacerlo sin nosotros. Quiere cambiar las cosas a través de nosotros. Y si no cambian es porque muchos no somos instrumentos dóciles.
¿Cómo está tu docilidad al Espíritu Santo?
Amén.
sábado, 15 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
15 de Junio.
El Espíritu Santo está siempre, esperando que lo reconozcamos, en lo más íntimo de nuestra intimidad. Y nosotros estamos siempre dentro de Él, sumergidos en Él que nos envuelve.
Él nos sostiene y nos lleva dentro de sí permanentemente. Él está llenando todo espacio, todo tiempo y todo lugar, y nunca podemos estar fuera de Él, o escondidos de su presencia permanente:
“¿Adonde iré lejos de tu espíritu?
¿Adonde huiré de tu presencia?
Si subo hasta los cielos, allí estás Tú, si bajo hasta el abismo, allí Te encuentras. Si tomo las alas de la aurora y voy a parar a los confines del océano, también allí tu mano me conduce, tu brazo me sostiene” (Salmo 139, 7-10).
Sin embargo, una persona puede reconocer con su mente que el Espíritu Santo está presente, que Dios está allí, pero su corazón no logra comunicarse con ese Dios porque le tiene miedo, o lo rechaza, o por algún motivo desea escapar de Él.
Entonces, tenemos que hablarle al Espíritu Santo de ese temor y pedirle que lo sane, para que podamos arrojarnos con todo nuestro ser, llenos de confianza y gratitud, deseosos y necesitados, en su infinito amor.
Amén.
15 de Junio.
El Espíritu Santo está siempre, esperando que lo reconozcamos, en lo más íntimo de nuestra intimidad. Y nosotros estamos siempre dentro de Él, sumergidos en Él que nos envuelve.
Él nos sostiene y nos lleva dentro de sí permanentemente. Él está llenando todo espacio, todo tiempo y todo lugar, y nunca podemos estar fuera de Él, o escondidos de su presencia permanente:
“¿Adonde iré lejos de tu espíritu?
¿Adonde huiré de tu presencia?
Si subo hasta los cielos, allí estás Tú, si bajo hasta el abismo, allí Te encuentras. Si tomo las alas de la aurora y voy a parar a los confines del océano, también allí tu mano me conduce, tu brazo me sostiene” (Salmo 139, 7-10).
Sin embargo, una persona puede reconocer con su mente que el Espíritu Santo está presente, que Dios está allí, pero su corazón no logra comunicarse con ese Dios porque le tiene miedo, o lo rechaza, o por algún motivo desea escapar de Él.
Entonces, tenemos que hablarle al Espíritu Santo de ese temor y pedirle que lo sane, para que podamos arrojarnos con todo nuestro ser, llenos de confianza y gratitud, deseosos y necesitados, en su infinito amor.
Amén.
viernes, 14 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
14 de Junio.
“Ven Espíritu Santo, a regalarme tu vida siempre nueva. Lléname del asombro de un niño para admirar el mundo y la vida. Que no me acostumbre a la vida, que me deje sorprender cada mañana. Porque detrás de cada cosa está tu amor, Dios mío.
Ayúdame a reconocer que la rutina no existe, porque todo es nuevo cada día, porque siempre hay algo que está comenzando. En cada momento algo precioso está naciendo, y la vida vuelve a brotar por todas partes.
Quiero aceptar los nuevos desafíos que me presentes, Espíritu Santo. Que pueda mirar siempre el horizonte con ilusión, esperanza y entusiasmo.
Toma toda mi vida, Espíritu Santo, y llénala de la eterna novedad de tu amor. Que este día no pase en vano, y pueda descubrir el mensaje que hoy tienes para mi vida.
Ven Espíritu Santo”.
Amén.
14 de Junio.
“Ven Espíritu Santo, a regalarme tu vida siempre nueva. Lléname del asombro de un niño para admirar el mundo y la vida. Que no me acostumbre a la vida, que me deje sorprender cada mañana. Porque detrás de cada cosa está tu amor, Dios mío.
Ayúdame a reconocer que la rutina no existe, porque todo es nuevo cada día, porque siempre hay algo que está comenzando. En cada momento algo precioso está naciendo, y la vida vuelve a brotar por todas partes.
Quiero aceptar los nuevos desafíos que me presentes, Espíritu Santo. Que pueda mirar siempre el horizonte con ilusión, esperanza y entusiasmo.
Toma toda mi vida, Espíritu Santo, y llénala de la eterna novedad de tu amor. Que este día no pase en vano, y pueda descubrir el mensaje que hoy tienes para mi vida.
Ven Espíritu Santo”.
Amén.
miércoles, 12 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
12 de Junio.
“Espíritu Santo, fuente inagotable de todo lo que existe, hoy quiero darte gracias.
Gracias ante todo por la vida, porque respiro, me muevo, siento cosas, mi cuerpo funciona, mi corazón late. Hay vida en mí.
Gracias porque a través de mi piel y mis sentidos puedo tomar contacto con los seres que has creado. Porque el aire roza mi piel, siento el calor y el frío, percibo el contacto con las cosas que toco.
Gracias porque mi pequeño mundo está repleto de pequeñas maravillas que no alcanzo a descubrir.
Gracias porque tu amor me llega cada día. Me rodeas y me envuelves con tu luz.
Gracias porque estás conmigo en todo lo que me pasa, para que pueda aprender algo de cada cosa que me suceda.
Gracias porque quieres transformar todo mi ser con tu vida divina.
Gracias porque cada día es una novedad, porque siempre hay nuevos signos de tu amor, porque siempre me invitas a algo más, y siempre me llamas a volver a empezar.
¡Gracias Espíritu Santo!”
Amén.
12 de Junio.
“Espíritu Santo, fuente inagotable de todo lo que existe, hoy quiero darte gracias.
Gracias ante todo por la vida, porque respiro, me muevo, siento cosas, mi cuerpo funciona, mi corazón late. Hay vida en mí.
Gracias porque a través de mi piel y mis sentidos puedo tomar contacto con los seres que has creado. Porque el aire roza mi piel, siento el calor y el frío, percibo el contacto con las cosas que toco.
Gracias porque mi pequeño mundo está repleto de pequeñas maravillas que no alcanzo a descubrir.
Gracias porque tu amor me llega cada día. Me rodeas y me envuelves con tu luz.
Gracias porque estás conmigo en todo lo que me pasa, para que pueda aprender algo de cada cosa que me suceda.
Gracias porque quieres transformar todo mi ser con tu vida divina.
Gracias porque cada día es una novedad, porque siempre hay nuevos signos de tu amor, porque siempre me invitas a algo más, y siempre me llamas a volver a empezar.
¡Gracias Espíritu Santo!”
Amén.
martes, 11 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
11 de Junio.
La vanidad y el orgullo son causa de muchas tristezas y alejan la alegría del Espíritu Santo. Por eso, cuando vemos que el orgullo quiere apoderarse de nuestro interior, es bueno que nos detengamos a preguntarnos con sinceridad:
“¿Es tan importante que me alaben o me critiquen? ¿Acaso soy el centro del universo?”
Y si estoy sufriendo con el orgullo herido porque me han humillado, puedo preguntarme:
“¿Acaso no pasará también esta humillación o este fracaso como han pasado tantas otras cosas? ¿No es verdad que todo pasa?”
Y puedo repetir: “Todo pasa. Y esto también pasará. Se lo llevará el viento y pronto no tendrá importancia”.
Entonces puedo entregarme de lleno a una tarea con libertad interior, no por las caricias que eso pueda aportarle al orgullo. Puedo hacer algo bueno, pero no por orgullo, sino porque reconozco la dignidad que Dios me da y no quiero desperdiciar los dones que el Dios de amor me ha regalado para mis hermanos. Lo hago porque deseo responder a ese amor, y por eso soy capaz de ilusionarme con algo nuevo para el bien de los demás.
Además, si buscamos la aprobación ajena, cuando no recibimos de los demás el reconocimiento que esperamos, comenzamos a sentirlos como competidores. Rumiamos nuestro rencor en la soledad, incapaces de vivir en fraternidad. O procuramos cada vez más llamar la atención para que no nos ignoren, y terminamos molestándolos y arrastrándonos ante ellos, reclamando que nos tengan en cuenta.
Es mejor pedirle todos los días al Espíritu Santo que nos libere del orgullo y de la vanidad, que no sirven para nada. No vale la pena darle importancia a los reconocimientos ajenos. Se los lleva el viento, y no nos dejan nada.
Amén.
11 de Junio.
La vanidad y el orgullo son causa de muchas tristezas y alejan la alegría del Espíritu Santo. Por eso, cuando vemos que el orgullo quiere apoderarse de nuestro interior, es bueno que nos detengamos a preguntarnos con sinceridad:
“¿Es tan importante que me alaben o me critiquen? ¿Acaso soy el centro del universo?”
Y si estoy sufriendo con el orgullo herido porque me han humillado, puedo preguntarme:
“¿Acaso no pasará también esta humillación o este fracaso como han pasado tantas otras cosas? ¿No es verdad que todo pasa?”
Y puedo repetir: “Todo pasa. Y esto también pasará. Se lo llevará el viento y pronto no tendrá importancia”.
Entonces puedo entregarme de lleno a una tarea con libertad interior, no por las caricias que eso pueda aportarle al orgullo. Puedo hacer algo bueno, pero no por orgullo, sino porque reconozco la dignidad que Dios me da y no quiero desperdiciar los dones que el Dios de amor me ha regalado para mis hermanos. Lo hago porque deseo responder a ese amor, y por eso soy capaz de ilusionarme con algo nuevo para el bien de los demás.
Además, si buscamos la aprobación ajena, cuando no recibimos de los demás el reconocimiento que esperamos, comenzamos a sentirlos como competidores. Rumiamos nuestro rencor en la soledad, incapaces de vivir en fraternidad. O procuramos cada vez más llamar la atención para que no nos ignoren, y terminamos molestándolos y arrastrándonos ante ellos, reclamando que nos tengan en cuenta.
Es mejor pedirle todos los días al Espíritu Santo que nos libere del orgullo y de la vanidad, que no sirven para nada. No vale la pena darle importancia a los reconocimientos ajenos. Se los lleva el viento, y no nos dejan nada.
Amén.
lunes, 10 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
10 de Junio.
Juan el Bautista anunciaba que el Mesías iba a bautizar “en el Espíritu Santo y en el fuego”, purificando todo lo que no sirve (Lucas 3, 16-17). El Bautismo que trae el Mesías será una verdadera purificación, porque derrama el Espíritu Santo como fuego.
El Mesías cumple aquel anuncio del profeta Ezequiel: “Los purificaré de toda inmundicia y de toda basura, y les daré un corazón nuevo… Infundiré mi Espíritu en ustedes y haré que caminen según mis preceptos” (Ezequiel 36, 25-27). Esto significa que la manifestación del poder del Mesías se realiza sobre todo en los corazones. Y esa obra interior del Mesías hace que los hombres puedan cumplir de verdad la Voluntad de Dios. Porque una predicación atractiva no es suficiente; es necesaria la acción secreta de la Gracia de Dios en el interior de la persona.
Pensemos un momento de qué quisiéramos ser purificados, y pidámoslo al Espíritu Santo, que es fuego purificador.
Amén.
10 de Junio.
Juan el Bautista anunciaba que el Mesías iba a bautizar “en el Espíritu Santo y en el fuego”, purificando todo lo que no sirve (Lucas 3, 16-17). El Bautismo que trae el Mesías será una verdadera purificación, porque derrama el Espíritu Santo como fuego.
El Mesías cumple aquel anuncio del profeta Ezequiel: “Los purificaré de toda inmundicia y de toda basura, y les daré un corazón nuevo… Infundiré mi Espíritu en ustedes y haré que caminen según mis preceptos” (Ezequiel 36, 25-27). Esto significa que la manifestación del poder del Mesías se realiza sobre todo en los corazones. Y esa obra interior del Mesías hace que los hombres puedan cumplir de verdad la Voluntad de Dios. Porque una predicación atractiva no es suficiente; es necesaria la acción secreta de la Gracia de Dios en el interior de la persona.
Pensemos un momento de qué quisiéramos ser purificados, y pidámoslo al Espíritu Santo, que es fuego purificador.
Amén.
domingo, 9 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
9 de Junio.
“Espíritu Santo, Tú eres alegría que desborda, que se derrama luminosa en cada criatura. El mundo entero es un canto de gozo que surge como cascadas de vida de tu exceso de amor. Toca mi interior con tu gracia, Espíritu Santo, para que pueda tomar parte en esa felicidad.
Muéstrame la belleza y la bondad de las cosas pequeñas.
Te doy gracias, Espíritu de vida, por el agua, la luz, los colores, las sensaciones de la piel, la voz de mis amigos, las manos, el cielo, la sangre que corre intensamente y me mantiene vivo. Enséñame a buscar siempre algo más en la vida.
Porque mientras hay vida hay esperanza. Todos los días nacen niños, todos los días puede aparecer un santo, un sabio, un héroe, y el amor nos sorprende en cualquier esquina.
Despierta en mi interior, Señor amado, un intenso amor a Ti, para que te busque con el corazón ardiente, para que me goce en tu amistad, y repose en tu presencia cada noche con una sonrisa en los labios. Muéstrame las maravillas de tu amor, Espíritu Santo, para que seas mi lugar de delicias, mi tesoro, mi banquete feliz. Me regocijo en Ti, infinito y glorioso.
Ayúdame a probar la alegría de Jesús Resucitado. Dame la potencia de tu gracia para que todo mi ser sea un testimonio de tu gozo”.
Amén.
9 de Junio.
“Espíritu Santo, Tú eres alegría que desborda, que se derrama luminosa en cada criatura. El mundo entero es un canto de gozo que surge como cascadas de vida de tu exceso de amor. Toca mi interior con tu gracia, Espíritu Santo, para que pueda tomar parte en esa felicidad.
Muéstrame la belleza y la bondad de las cosas pequeñas.
Te doy gracias, Espíritu de vida, por el agua, la luz, los colores, las sensaciones de la piel, la voz de mis amigos, las manos, el cielo, la sangre que corre intensamente y me mantiene vivo. Enséñame a buscar siempre algo más en la vida.
Porque mientras hay vida hay esperanza. Todos los días nacen niños, todos los días puede aparecer un santo, un sabio, un héroe, y el amor nos sorprende en cualquier esquina.
Despierta en mi interior, Señor amado, un intenso amor a Ti, para que te busque con el corazón ardiente, para que me goce en tu amistad, y repose en tu presencia cada noche con una sonrisa en los labios. Muéstrame las maravillas de tu amor, Espíritu Santo, para que seas mi lugar de delicias, mi tesoro, mi banquete feliz. Me regocijo en Ti, infinito y glorioso.
Ayúdame a probar la alegría de Jesús Resucitado. Dame la potencia de tu gracia para que todo mi ser sea un testimonio de tu gozo”.
Amén.
viernes, 7 de junio de 2019
🕊LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🕊
7 de Junio.
La Biblia dice: “Da y recibe” (Sirácides 14, 16). El amor verdadero no es sólo dar, no es sólo hacer cosas por los demás. Es también recibir de los demás y aprender de ellos con humildad.
No basta derramarme en el otro, hacerme fecundo en él. También tengo que disponerme a recibir algo de él, a reconocer el inmenso valor del hermano.
Cuando el apóstol San Pablo habla del cuerpo místico y de la importancia de los dones de todos, allí la actitud negativa que se describe no es la de no querer dar, sino precisamente la de no querer recibir de los demás, la de no saber gozarse en el don del hermano: “No puede el ojo decir a la mano: 'No te necesito'… si un miembro es honrado, todos los demás toman parte de su gozo”. (1a Corintios 12, 21. 26).
La capacidad de beber del cántaro del hermano es fuente de un gozo especialísimo.
¿Acaso puede haber verdadero amor en una pareja si uno de los dos se encierra en sus esquemas, si se siente salvado en sus seguridades, y ya no es capaz de aprender del otro?
¿Ama de verdad alguien que ya no es capaz de admirarse del otro, o de escucharlo con interés, o que siente que ya no lo necesita?
El amor que derrama el Espíritu es una capacidad de dar y también de recibir, porque nos hace reconocer que no somos dioses y que necesitamos de los demás.
Amén.
7 de Junio.
La Biblia dice: “Da y recibe” (Sirácides 14, 16). El amor verdadero no es sólo dar, no es sólo hacer cosas por los demás. Es también recibir de los demás y aprender de ellos con humildad.
No basta derramarme en el otro, hacerme fecundo en él. También tengo que disponerme a recibir algo de él, a reconocer el inmenso valor del hermano.
Cuando el apóstol San Pablo habla del cuerpo místico y de la importancia de los dones de todos, allí la actitud negativa que se describe no es la de no querer dar, sino precisamente la de no querer recibir de los demás, la de no saber gozarse en el don del hermano: “No puede el ojo decir a la mano: 'No te necesito'… si un miembro es honrado, todos los demás toman parte de su gozo”. (1a Corintios 12, 21. 26).
La capacidad de beber del cántaro del hermano es fuente de un gozo especialísimo.
¿Acaso puede haber verdadero amor en una pareja si uno de los dos se encierra en sus esquemas, si se siente salvado en sus seguridades, y ya no es capaz de aprender del otro?
¿Ama de verdad alguien que ya no es capaz de admirarse del otro, o de escucharlo con interés, o que siente que ya no lo necesita?
El amor que derrama el Espíritu es una capacidad de dar y también de recibir, porque nos hace reconocer que no somos dioses y que necesitamos de los demás.
Amén.
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