"Los cinco minutos de Maria"

"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.
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miércoles, 17 de febrero de 2021


 

Señor, hoy comienza la Cuaresma, en estos cuarenta día quiero prepararme bien para la Semana Santa, para recordar que moriste por mí para mi salvación! 

¡Señor, quiero preparar mi corazón para la Pascua que es la fiesta de la alegría, de la esperanza, de la vida que tu nos traes! 

¡En este tiempo en que estuviste en el desierto quiero acompañarte, quiero llevarte en lo íntimo de mi corazón, quiero encontrarte en la oración de cada día, en los ayunos, en el servicio al prójimo! 

¡Quiero, Señor, prepararme como te preparas Tu y quiero desprenderme de aquellas tentaciones que embargan mi vida, quiero alejar de mi alma el egoísmo, la soberbia, la tibieza, el olvido de Ti, la falta de amor y de caridad, tantas cosas que te duelen! ¡Ayúdame, Señor, a la luz de tu Espíritu que te acompañó al desierto, a orar en soledad, a vencer mis tentaciones, a abrir los ojos antes las injusticias que nos rodean, a creer en tu Buena Nueva, a fortalecer mi fe! 

¡Quiero, Señor, desnudarme de mis afanes cotidianos, de hacer una revisión profunda de mi vida, de abrirme a la alegría cristiana, de dedicarte mucho tiempo, de rezar por la paz y por el fin de la pandemia, de dar más valor a los valores del Reino, a profundizar en Tu Palabra, a compartir desde el corazón, a crecer en la esperanza! 

¡Quiero en estos cuarenta días, Señor, conocer el proyecto de vida que tienes pensado para mi, aprovechar este tiempo de gracia para preguntarme hacia donde se dirige mi vida y con quien camino! ¡En este tiempo, Señor, quiero abrir la puerta de mi corazón a la sanación interior para vivir reconciliado contigo y con el prójimo! 

¡Devuélveme la alegría de estar sano, crea en mí un corazón puro, Dios mío!

miércoles, 14 de febrero de 2018



==REFLEXIÓN PARA EL MIERCOLES DE CENIZA==

Me decía la serpiente del paraíso:
«Se te abrirán los ojos, conocerás el bien y el mal, serás como un dios».
Me decía también: «Ocúpate de ti mismo,
cierra los ojos al sufrimiento de los hombres,
olvídate que son tus hermanos  y prescinde de ellos, querido Caín.
Constrúyete la torre de tu orgullo, siéntete superior a todos, no escuches el llanto del hambre ni levantes los ojos de tus libros
y así no verás las manos impertinentes de quienes te necesitan.
Con tu Babel, ya no necesitas para nada a Dios. Tú eres un dios».

Y yo me lo he ido creyendo todo.
Me doy cuenta de que tengo ganas de decidir yo lo que está bien, incluso a costa de olvidar la palabra dada.
¡Cuántas ocasiones perdidas para haber sido testigo de lo que creo, para haber dicho, con palabras y obras, que me tomo en serio el Evangelio!
Me ha podido la comodidad, la cobardía, el no complicarme la vida...

Una sed inmensa se apodera de mí y me devora.
He querido llenar mi vacío interior, pero no he acertado a escoger el Agua Viva y fresca
y he acabado enturbiando y secando  lo más vivo de mí mismo, lo mejor de mi pozo interior.
Ya casi ni escucho esa voz que me acompaña,
esa presencia divina que me habita.
¡Cuánto ruido ensordecedor busqué para no oírme, para no oírte, y qué sordo me volví!

Hay algo que me llama y tira de mí muchas veces para que huya de mi casa -la tuya-,
hacia tierras lejanas.
Y ahora me encuentro bien lejos, he malgastado mi tiempo y tus dones, me he rebajado y me he metido en el fango
y me avergüenza ver lo bajo que he caído.

Me gusta, Padre, hacer mi santa voluntad
hasta que descubro, con tristeza, que mis manos se han ido vaciando poco a poco
y ahora no tengo en ellas nada que merezca la pena, nada que dar y ofrecer porque todo lo derroché.
Incluso a mis amigos los siento lejos porque he confundido la entrega con las discusiones vacías y las excusas.

==No soy infinito,  aunque tengo sed de infinito.
La tierra y el polvo me  recuerdan lo que soy y lo que seré.
La tierra y el polvo me recuerdan que Tú eres mi Alfarero,
pero yo no me he dejado moldear, arcilla rebelde, ni cocer al fuego de tu Espíritu.==

Miércoles de ceniza:
 Es hora de volver a casa, desde este país donde ya no hay alimento que pueda saciar mi hambre.

Miércoles de ceniza:
Hora de hacer una hoguera con todo mi egoísmo y mi estupidez.
Hora de reducir a cenizas mi absurda torre.       de Babel y bajarme a la tierra y comenzar a dar manos.
Hora de quitar estorbos de mis oídos, y hacer silencio para volver a escucharte y a escucharme.

Miércoles de ceniza:
Como ella, debo entrar en el horno de tu Espíritu y dejarme transformar en el cántaro que tú quieras.
Aunque mi sí quedó hecho cenizas, sé que puedo renovarlo. Y quiero hacerlo, con tu ayuda.

Miércoles de ceniza:
 Cuarenta días para dejarme encontrar por Ti,  para darme cuenta de que me esperas a la puerta de casa.
Cuarenta días para pedirte perdón
y ayunar de tantas cosas que me sobran y otros necesitan.
Cuarenta días para escuchar más atento tu Palabra, y dejar que sea tu Pan quien me sacie
y tu perdón quien me restaure.

Un poco de ceniza en el rostro
me puede poner en camino de verdad:
NO HAY CAMINO FUERA DE DIOS.
Y hoy mismo comienzo el camino de retorno a Tu casa.