==GOTAS DE REDENCIÓN==
Día 22
Hay días en los que el cansancio no es solo físico; también pesa el corazón. Las preocupaciones, las heridas y las incertidumbres pueden hacernos sentir sin fuerzas. Sin embargo, Jesús no nos pide que carguemos solos con todo. Él nos invita a acercarnos, a confiar y a descansar en su amor.
La Preciosísima Sangre de Cristo nos recuerda que nunca caminamos abandonados. Cuando ponemos nuestra vida en sus manos, descubrimos una paz que no depende de que todo esté resuelto, sino de saber que Él permanece con nosotros en cada paso.
Propósito: Haz una pausa durante el día y entrégale a Jesús, con una oración sencilla, aquello que más inquieta tu corazón.
Jaculatoria: Preciosísima Sangre de Cristo, sé mi descanso y mi esperanza.
“El corazón que descansa en Cristo encuentra la fuerza para seguir adelante.”

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