El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es Maria, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos. ==SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO==
"Los cinco minutos de Maria"
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
==MARÍA EN LOS ESCRITOS DE LOS PADRES DE LA IGLESIA==
San Agustín - (354-430)
Invitación a imitar a María
El que había nacido del Padre y no había sido hecho por el Padre, fue formado en el seno de la madre que él había creado, y recibió aquí abajo la existencia de aquélla que nunca hubiera podido existir sino por él.
Así se cumplió la predicción del salmista: "La Verdad brota de la tierra." María es virgen antes de concebir, virgen después de haber dado a luz. Es imposible, en efecto, que esta tierra, es decir la carne de la que brotó la verdad, haya dejado de ser inviolada.
En este seno virginal el Hijo único de Dios se dignó asumir la naturaleza humana para unirse a sí, que es la Cabeza inmaculada, la Iglesia inmaculada. A esta Iglesia san Pablo le da el nombre de virgen no sólo a causa de las que son fisicamente vírgenes, sino porque desea para todos la virginidad del alma.
La Iglesia, Virgen y Madre
La Iglesia quiere imitar a la Madre de su Señor; no puede hacerlo en su cuerpo, pero es virgen y madre en su alma. En modo alguno lesionó Cristo, al nacer, la virginidad de su Madre, él, que rescatando a su Iglesia del culto impuro de los demonios, hizo de ella una virgen pura. De esta virginidad inviolada procedéis vosotras, vírgenes santas, que habéis elegido la virginidad del cuerpo; celebrad, pues, hoy gozosamente el parto de la Virgen.
Esta Virgen cuyas huellas seguís, concibió a su divino Hijo fuera de toda unión carnal y permaneció virgen en su alumbramiento. Imitadla cuanto podáis, no en su fecundidad, lo que no podréis hacer sin perder vuestra virginidad. Sólo Ella poseyó esta doble prerrogativa. Sólo Ella pudo ser Virgen y Madre porque Ella dio a luz al Todopoderoso, a quien ella debe este doble privilegio.
En efecto, sólo al Hijo único de Dios le correspondía elegir tal nacimiento al hacerse Hijo del hombre.
Pero vosotras que no pudísteis tenerlo por hijo, lo habéis hallado como esposo, y ¡que esposo! Que El os colme de felicidad como redentor y preserve vuestra virginidad. Y no os creais estériles porque permanecéis vírgenes, pues la santa integridad de la carne tiene por fruto la fecundidad del alma.
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